Editorial
Puntos de vista

La agonía de la unidad

La unidad dentro del peronismo asoma cada vez más lejana. (Dibujo: NOVA)

En enero se movió el avispero, aunque sin hacer demasiado ruido y, a pesar de algunas auto postulaciones individuales, todavía no hay certezas de candidatos en todo el arco opositor. El oficialismo, por su parte, ya sentó la columna vertebral y se aseguró a María Eugenia Vidal, su as de espadas, para que finalmente no desdoble las elecciones en provincia y acompañe a Mauricio Macri.

Mientras tanto, el peronismo sigue siendo un hormiguero pateado. Juan Manuel Urtubey, a sabiendas de que no podrá renovar su mandato como gobernador de Salta, ya avisó que será de la partida y primerió a todos en el armado de Alternativa Federal. Por su parte, Sergio Massa también afirmó que su anhelo es competir en los comicios, aunque con un tono menos elevado.

Desde otro sector, principalmente bajo el impulso de Eduardo Duhalde, continúan con el ímpetu para que el único candidato de la oposición en su conjunto sea el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna. El mes de enero sirvió para que este último llevara a cabo un par de encuentros para intentar tomar fuerza en ese afán que aparenta distante, pero no imposible.

Desde el sector más duro del kirchnerismo, que ha sumado figuras que se habían alejado como Alberto Fernández y Felipe Solá, son quienes más han intentado bregar por la unidad a sabiendas de que, en un hipotético escenario en que la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner decida encabezar una lista, los votos propios no le alcanzan para una victoria.

La candidatura de CFK es un secreto a voces, aunque nadie se anima a confirmarla todavía y, como parte de la estrategia, se esperará hasta los últimos días para poder ampliar el armado. De todos modos, se sabe que la senadora nacional es el principal escollo para que el resto del peronismo no K se organice en una misma fuerza política.

Hasta el momento, con el mes de febrero recién iniciado, la unidad está en terapia intensiva y en plena agonía. El que celebra esta grieta dentro de la oposición es el propio Macri, que sabe que, apostando a la polarización con Cristina, es la única forma de mantener con vida las esperanzas de una reelección. En otro contexto, la derrota para Cambiemos estaría asegurada.

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