La historia viviente
El General en su laberinto

El retorno de Perón, Capítulo V: la guerra interna y la división del movimiento

El exilio de Juan Domingo Perón trajo aparejada una división interna en el movimiento.

Por Julián De Martino, de la redacción de NOVA

Apenas fue derrocado por el golpe militar en 1955, se produjo un fuerte quiebre en los sectores peronistas que, impulsados por visiones distintas de entender la política, se tradujo en una escalada de violencia con intención de proclamarse representantes de los ideales básicos del peronismo.

Mientras una de las facciones continúa con la doctrina con la que había nacido el movimiento justicialista, la otra vertiente pretendía asumir una representación sin la venia de Juan Domingo Perón. Así fue como nació la corriente denominada “peronismo sin Perón”, que inicialmente fue conducida y fundada por un ex abogado sindical, Juan Atilio Bramuglia, con la creación del partido Unión Popular.

Uno de los representantes de renombre y más controvertidos fue el sindicalista del gremio de los metalúrgicos Augusto Timoteo Vandor, quien fuera asesinado en el año 1969 de cinco disparos en un atentado en su oficina. Años después, la organización guerrillera "Ejército Nacional Revolucionario" se adjudicó el homicidio en un operativo que llevó el nombre de "Operativo Judas".

El historiador Alberto Lettieri destaca que “los modelos culturales eran distintos, unos eran cristianos o católicos y otros eran ateos. Unos pensaban que la manera era a través de las elecciones y otros pensaban que era a través de la lucha armada, porque unos se asociaban con Cuba y otros con un ideal de occidente. Lo único que los articulaba era el nombre de Perón”.

El correr del tiempo marcó una confrontación entre estos dos sectores y comienza una declinación de los partidos políticos tradicionales. En este contexto, con su conductor exiliado y a la distancia, el movimiento comienza a partirse ya que, el único elemento de unidad que podría existir era su figura, pero siempre y cuando continuara alojada en España.

“Una cosa era que estuviera allá y lanzara distintos discursos a partir de lo que quisiera oír cada uno para poder aglutinar al conjunto y otra cosa era el retorno a la presidencia teniendo que tomar decisiones de autoridad que tenía ganadores y perdedores, y ahí es donde se da esta situación del 1 de mayo, donde se produce este cuestionamiento con la frase "Qué pasa General que está lleno de gorilas el gobierno popular", comentó Lettieri sobre uno de los momentos más emblemáticos de la historia, en el que ante una plaza de Mayo colmada, calificó como imberbes a los montoneros.

Aquel acontecimiento y esas palabras de Perón marcaron la ruptura con las organizaciones armadas que quisieron desafiar su autoridad. La mitad de la plaza estaba ocupada por miembros de la Juventud Peronista y de la organización Montoneros, mientras que la otra, estaba cubierta por miembros del sindicalismo ortodoxo, y allí hubo que mensaje que cambió la situación política.

En palabras del historiador Lettieri, “Perón no traicionó a nadie, era fiel a una concepción de la sociedad que no era la que tenían estos grupos de izquierda. Entonces, naturalmente, ahí se tiene que dar el quiebre, y cuando se da lo que queda en claro era que no eran peronistas, sino que habían entrado tratando de seducir a los sectores trabajadores con un discurso revolucionario”.

En este mismo sentido, comentó que el proceso de división entre dos facciones se originó porque “mientras existía una persona capaz de hablar a nombre del conjunto o de Perón, y capaz de definir una doctrina y redefinirla, en los años 60, la palabra de Perón era la que validaban las decisiones políticas. El punto es que, a la distancia, no podía conducir desde Madrid, y menos en un contexto en el que el universo que nucleaba el peronismo se había transformado en posiciones antagónicas”.

Por último, el historiador explicó que “la Triple A surge de estos sectores nacionalistas que ven la estrategia que tienen los sectores de izquierda y cierta pasividad de las fuerzas armadas. Alejandro Agustín Lanusse lo dice, que se había generado violencia de un lado y del otro, y tuvieron que salir a reprimir, y pensó "por qué no dejamos que los peronistas se exterminen entre ellos, así después nos vienen a buscar" y eso es en definitiva lo que terminan haciendo”.

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