La columnista invitada
Punto de vista

La justicia sería competir entre iguales

Ana Nemer Pelliza, especialista en Prevención y tratamiento de la Violencia Familiar y de género.

Por Ana Nemer Pelliza (*) especial para NOVA

Según la Organización Mundial de la Salud la diferencia de sexo está al nacer hombre o mujer (independientemente de la auto percepción), la cual establece características naturales propias de una y otra que no pueden ser modificadas, aun cuando se lo quiera hacerlo, ya que biológicamente, cromosómicamente se es hombre o mujer. Es por ello que un hombre, aun cuando se auto perciba mujer, no va a poder tener un hijo en su vientre ni generará óvulos, ni entrará en la menopausia, en contra partida, una mujer biológicamente mujer no tendrá próstata, ni tendrá testosterona de forma natural que le da la fuerza física ni rapidez a los hombres.

Esta realidad que debería tenerse en cuenta a la hora de hacer leyes que pretenden ser inclusivas, pero que, al contrario, perjudican totalmente a la mujer biológicamente mujer. Este es el caso de la ley 15.100 que han sancionado en la Ciudad autónoma de Buenos Aires que obliga bajo pena de sanción, a las entidades que organizan eventos deportivos, inscribir y permitir que compitan como pares hombres que se auto perciben mujeres con personas biológicamente mujeres.

A nuestro parecer la injusticia se hace evidente, los hombres por naturaleza biológica, son más fuertes, más rápidos que la biológicamente mujer, y esto es una realidad, por algo se dividió las categorías en hombres y mujeres, niños, adolescentes y adultos. Esta división no es caprichosa, un niño no puede competir contra un adulto y un hombre contra una mujer ya que las oportunidades no serían las mismas. ¿Cuán justo puede ser una competencia si la ventaja la da la biología? Es así que veremos que mujeres auto percibidas mujeres no podrán ganar evento deportivo alguno contra hombres auto percibidos mujeres. La respuesta lo da la misma biología, la naturaleza no se puede engañar por ello sería más justo que compitan con una nueva categoría, las de los hombres auto percibidos mujeres entre sí, allí estarían en igualdad de condiciones y de oportunidades. De esta forma reglamentar la categoría no solo por edad, profesionalidad, sino que debería tenerse en cuenta la biología y la auto percepción, como nueva categoría.

Esto tendría que ser así ya que, en caso contrario, se cometería injusticias como la que leemos en un artículo en internet en el cual un trangénero gana holgadamente varias medallas de oro compitiendo contra mujeres. Téngase en cuenta que si una deportista se coloca hormonas masculinas puede ser descalificadas por la ventaja que obtendría con respecto a sus otras competidoras, pero en el caso de los auto percibidos, las hormonas ya las tienen incorporadas en su organismo de forma natural, quedándole solo el segundo lugar a la mujer biológica atento a que la biología no se puede engañar. Tanto que la mujer luchó por sus derechos de igualdad, respeto y oportunidades, imposible dejar de preguntarme: ¿Tenemos alguna oportunidad así o nos están desplazando los hombres auto percibidos y quedamos relegadas nuevamente en un segundo plano?

La solución es muy simple, derechos iguales entre iguales, y se debe contemplar realidades biológicas y no solo psicológicas, mas aun cuando está en juego una medalla, un reconocimiento, una copa o una distinción. Nuestros legisladores deben ver más allá, deben velar por la justicia de oportunidades y por la equidad y derechos de todos los miembros de la sociedad y no solo de una minoría.

(*) Abogada, Mediadora, Magister en comercio internacional, Especialista en Prevención y tratamiento de la Violencia Familiar y de género.

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