Política
Garavano apoya al Gabinete

El mundo del revés: el ministro de Derechos Humanos, a favor de bajar de la edad de imputabilidad

Germán Garavano, ministro de Justicia y Derechos Humanos. (Dibujo: NOVA)

Al contrario de la mayoría de organizaciones de Derechos Humanos que se definieron en contra, el ministro de Justicia y DD.HH., Germán Garavano, se mostró a favor de bajar la edad de imputabilidad a los 15 años.

En medio de la polémica discusión, el funcionario no sólo está de acuerdo con la política que quiere implementar su Gabinete sino que hasta se animó a afirmar que no es “algo malo”, con la intención de restarle importancia al debate.

Desde el punto de vista del ministro, “a partir de los 15 años, un joven comprende la criminalidad de sus actos” y se declaró claramente del lado de Patricia Bullrich, que es la gran instigadora del proyecto de ley.

“Quince años es un punto de consenso y está basado fuertemente en la estadística. A partir de los 15 años, un joven comprende la criminalidad de sus actos y debe responder con un régimen especial”, fueron las palabras exactas del hombre del Gabinete.

Además, Garavano agregó que “cometer sobre todo aquellos hechos más brutales, que son los que van a hacer que a partir de los 15 años uno sea penalmente responsable” de delitos como “violaciones, algunos homicidios, hechos realmente graves, con penas mayores a los 15 años de prisión”.

En este sentido, el ministro afirmó que no tiene nada de negativo la iniciativa: “No hay que pensar la responsabilidad penal como algo malo. El joven tendrá que afrontar un proceso en el cual el Estado deberá demostrar que él fue culpable y se le dará un abordaje especial, acorde para ese hecho trágico y que no lo lleve por un camino que pierda su vida”, indicó.

El proyecto recibió durísimos reproches por diversos sectores que apuntan contra la punitividad y la criminalización de la niñez, entre ellos organismos de Derechos Humanos y parte de la Iglesia (la Comisión de Niñez y Adolescencia en Riesgo del Arzobispado de Buenos Aires) que dirige el cardenal Mario Poli. Ambos sectores expresaron que es “demagogia punitiva” y que tiene “fines electorales”.

No obstante, el ministro de Derechos Humanos ya tomó partido en el asunto y demostró que no tiene los pantalones puestos como para contradecir a las políticas de su Gabinete que son cada vez más criminalizadoras y represivas.

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