Panorama Político Bonaerense
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No todo es cuestión de medidas en la provincia

María Eugenia Vidal y Cristina Fernández de Kirchner con imagen muy similar en la provincia de Buenos Aires. (Dibujo: NOVA)

Por Maxi Pérez (@perezmaxi), corresponsal de NOVA en Casa de Gobierno y Legislatura

Las últimas encuestas que dan cuenta de la caída en la imagen del gobierno de María Eugenia Vidal, arrastrada fundamentalmente por el fracaso del modelo económico de Mauricio Macri, también muestran una incipiente pero sostenida mejora en los índices de aprobación de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que sigue siendo la principal dirigente de la oposición.

Los números de "Tendencias" para el mes de junio indican una imagen casi espejada entre la actual mandataria y la senadora nacional, aunque en el trazo fino, CFK logró un 35,7 por ciento de opiniones positivas, superando a las de Vidal que cosecha un 34,2 por ciento.

El resto de los dirigentes están lejos de los números de las dos mujeres. El Presidente apenas mantiene su núcleo duro, con un 26,7 por ciento de aceptación, en tanto que Sergio Massa suma solo 11,5 puntos, es decir, un porcentaje similar al que consiguió como candidato a senador nacional.

Oficialismo y oposición tomaron nota de este panorama y desde hace unos días reevalúan las estrategias de construcción política de cara al 2019, con una inédita ampliación de los abanicos de alianzas y una cada vez más cercana posibilidad de construcción de un neo-Cambiemos, que podría ser una ampliación de la alianza de gobierno, con ingreso de peronistas y la salida de la Coalición Cívica.

En la provincia de Buenos Aires el peronismo de Gustavo Menéndez y Martín Insaurralde es apuntado como el espacio político que podría renovar al oficialismo, y algunos dirigentes del PRO no descartan que eso se produzca en el marco de un acuerdo de nivel nacional con los sectores dialoguistas del PJ.

Pero aún si se tratara solo de un pacto bonaerense, la mejor opción del peronismo no K es avanzar con el desdoblamiento de las elecciones, ya que los números de la ex presidenta representan un problema en los municipios por el efecto de arrastre electoral que podría poner en riesgo la gobernabilidad.

Si la caída en la imagen de Vidal finalmente se traduce a una caída en la intención de votos, sería muy difícil pensar que los intendentes peronistas acompañaran al oficialismo, aún si se presentara como una opción alternativa y superadora de Cambiemos.  El riesgo es que, aunque el kirchnerismo no gane las elecciones, si consigue buenos números en los distritos complique la relación de fuerzas en los concejos deliberantes.

El massismo ya aceleró el proceso con un proyecto en la Legislatura, sin embargo, los jefes comunales de Cambiemos miran con recelo la iniciativa, ya que en muchos casos accedieron a la Intendencia por el efecto arrastre de la boleta completa del oficialismo.  "Se encontraron con 20 intendencias", suele decirse sobre los resultados de las elecciones de 2015, en las que el éxito arrollador del macrismo le permitió sumar muchos más municipios de los que esperaba.

Los renovadores creen que su “ancha avenida del medio” es la más perjudicada en un escenario de polarización y por eso aspiran a fortalecerse en territorio, pero por el momento a ninguno de los opuestos de esa polarización le termina de cerrar la propuesta, por lo que el debate está abierto, pero lejos de materializarse.

En el kirchnerismo también tienen en agenda un objetivo central y un plan B, que además son rápidamente intercambiables. Los números descriptos más arriba se completan con los de intención de voto que muestran un triunfo del “peronismo de Cristina Kirchner” por sobre el “Cambiemos de Macri”, pero que invierte los resultados ante un hipotético mano a mano.

La proyección dice que la ex mandataria viene acortando las distancias y, si la situación económica sigue empeorando, sin dudas será la candidata.  Pero si finalmente se estanca en las encuestas o mejoran los datos para el oficialismo, Agustín Rossi aparece por ahora como la opción más potable.

Como ya los adelantamos en este especio hace unas semanas, el ex ministro forma parte de un grupo de dirigentes “fusibles” del kirchnerismo.  Es decir, que puede presentarse a perdedor sin ningún tipo de problemas, sin costo político y con la ventaja de mostrar algún grado de apertura de CFK que cede su lugar como cabeza de lista.

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