Opinión
De saltos y caídas

La pértiga política

María del Carmen Taborcía, abogada y escritora.

Por María del Carmen Taborcía (*), especial para NOVA

Antiguamente las pértigas se hacían de madera o bambú, más tarde se diseñaron metálicas, y en la actualidad predominan las de fibra de vidrio. Las pértigas o garrochas, tienen unos números que ayudan a diferenciarlas: el primero es la longitud de la misma, se mide en metros, va de un extremo al otro; el segundo es la dureza, se mide en libras e indica cuál es el peso máximo para la que ha sido concebida; y el tercero es la flexibilidad, se mide en milímetros y señala la fuerza que hay que hacer para que esta se doble más o menos.

El salto con pértiga tiene por objetivo superar una barra transversal situada a gran altura. Es el evento más difícil de una competencia, por ello, los saltadores tienen que tener unas condiciones atléticas muy especiales.

Según algunos entrenadores, los saltadores con garrocha deben dominar tres fases fundamentales para poder pasar la barra de forma exitosa: la carrera, plantarse y el columpio. Por ello, recomiendan trabajar en la velocidad, la fuerza y sobre todo en tener una técnica impecable. Son importantes los aspectos mentales y de seguridad. En particular es necesario verificar el equipo, que no esté desgastado o roto.

El gobierno nacional actual puso la vara muy alta. Esta, referida a la transparencia, la ética y la honestidad. Honestidad, recordemos, es la virtud que consiste en decir la verdad, ser decente, razonable y justo. Se caracteriza, entre otras cosas, por el respeto a los bienes ajenos. Es además armonizar las palabras con los hechos. Desde un punto de vista filosófico es una cualidad humana que consiste en actuar de acuerdo como se piensa y se siente.

Existen indudablemente varios interrogantes: ¿Estos gestores de la cosa pública poseen la pértiga adecuada para saltar y traspasar esa vara de manera eficaz y victoriosa para la población argentina? ¿tienen el entrenamiento necesario para arremeter tan tremenda elevación?

De acuerdo a las fases antes mencionadas, podría decirse, que la carrera y el plantarse se pueden observar, pero también parecen columpiarse demasiado. De técnica impecable, nada. Ahora en cuanto a la velocidad, es manifiesto que se han aplicado, lástima que la única aceleración que se percibe es la de los impuestos, tasas, tarifas y precios, que han saltado la valla raudamente, y aún todavía, no han caído a la colchoneta.

(*) Abogada y escritora

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