La Provincia
Juárez disparó contra Ferrari, Rozas y cía.

Mensaje de jefe penitenciario a la Intervención: "No soy como ustedes, chupasangres del Estado que viven en countries"

José Luis Juárez, ex jefe penitenciario, fue sancionado con el retiro absoluto por denunciar irregularidades. (Foto: NOVA)

José Luis Juárez tiene una vida entera entregada al Servicio Penitenciario Bonaerense: a los 19 años ingresó como oficial adjutor en la Unidad 6 de Dolores. Desde aquella vez y durante 27 años brindó sus servicios en distintos complejos, como Sierra Chica, Azul, Saavedra, Urdampilleta, San Martín y Campana. Hoy se siente abandonado y maltratado por quienes intervinieron la institución, pero también por aquellos camaradas que se convirtieron en cómplices del atropello y la corrupción del Gobierno de turno.

En las últimas horas, el Ministerio de Justicia bonaerense resolvió sancionarlo con retiro absoluto por infracción del artículo 93 inciso 2°, 3° y 9° del Decreto Ley N° 9578/80. Según el documento, “Juárez efectuó manifestaciones por maltrato laboral, desmanejo institucional y acusó a autoridades superiores habiendo adquirido notorio estado público mediante el grupo de Facebook Propuestas Vigis y la Agencia de Noticias NOVA”. En definitiva, fue castigado por sacarse el bozal, no titubear y denunciar el abanico de irregularidades.

“Lo único y más importante que me llevé del Servicio fueron amistades y buenos recuerdos”, detalló en diálogo con NOVA. Juárez vive en un humilde barrio de Zarate, donde se gana el mango dignamente: “Laburo con mi camioneta, sin tener que arrodillarme ante nadie, no soy como ellos, chupa sangres del Estado, que viven lujosamente en countries. Todas las noches apoyo la cabeza en mi almohada y descanso tranquilo, tarde o temprano les va a llegar”, advirtió.

Nacido en Sierra Chica hace 46 años en el seno de una familia con fuerte tradición penitenciaria, Juárez reconoció que “la mayoría de los trabajadores del SPB creímos en ese nuevo rumbo que prometió el Frente Cambiemos en elecciones, en la apertura del diálogo, pero hoy nada de eso ocurrió, nos sentimos desilusionados porque no solo que no nos escuchan, si no que nos castigan sin razón”.

Las principales acusaciones de Juárez son para el interventor Fernando Rozas y sus secuaces: “El que manda es Rozas, que es mano derecha y señora del ministro de Justicia Gustavo Ferrari, que busca aguantar a sus amigos; se sabe que la plana mayor se somete de rodilla al poder político y abusan del  personal temeroso, que sufre todas las consecuencias de la política”.

Al ser compañero de promoción de la actual plana mayor, tenía una buena relación hasta hace un mes atrás: “Cansado de que no me den solución a mi situación (tiene el sumario finalizado y solo falta la firma del ministro para poder jubilarse), salí denunciar los atropellos a los penitenciarios, como la pseudoigualdad de horarios”.

Asimismo, el prefecto añadió: “Hicieron una intervención argumentando que había corrupción, pero no apareció ni un caso en ninguno de los estratos: el vigilante siempre fue pobre, vive humildemente y no llega a fin de mes, inclusive el jefe de un complejo alquila y no puede acceder a una vivienda”.

No necesita autos importados ni countries

Las complicaciones para Juárez comenzaron en el 2005: “Me levanté por una injusticia y bochornosos actos de corrupción, haciendo echar al director de una cárcel, a partir de ahí fui maltratado”.

“En el 2007 me inventaron un sumario, una causa penal de índole privada que se resolvió como una trasgresión administrativa, algo fuera de lugar”, añadió. El sumario estuvo dando vueltas hasta que en el 2014 se resolvió  el retiro absoluto de Juárez, dejándolo en la calle con su grupo familiar: “Tenía 24 años de servicio y me faltaba un año para acceder a la jubilación”.

Con ese complejo escenario, para sobrevivir debió hacer changas de albañil y repartir bidones con productos de limpieza en Zárate, donde actualmente vive. Luego de dos años consiguió el dinero para pagar un abogado y presentar una medida cautelar: el juez ordenó que lo reincorporen a la institución.

Cumpliendo en funciones el año que le faltaba para jubilarse, Juárez asegura que a partir de ahí no lo va a callar nadie: “Ahora, por publicaciones en un grupo cerrado de Facebook me vuelven a sancionar”.

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