Panorama Político Bonaerense
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Vidal hace equilibrio electoral con el peronismo

Para enviar un mensaje claro a los propios, la gobernadora atacó duramente al peronismo esta semana. (Dibujo: NOVA)

Por Maxi Pérez (@ perezmaxi), corresponsal de NOVA en Casa de Gobierno y Legislatura

La gobernadora María Eugenia Vidal se lanzó de lleno a la campaña y esta semana dejó en claro que no solo no le da lo mismo un triunfo que una derrota en las elecciones legislativas de este año, sino también que está dispuesta a jugar fuerte y apostar a la polarización en la provincia para consolidar el voto antikirchnerista, confiando en que entre eso y las obras que comienzan a ponerse en marcha bastará para ratificar el apoyo de la mayoría de los bonaerenses.

El primer paso fue el anuncio del plan de obras viales que con una inversión de 16 mil millones de pesos promete acondicionar 1500 kilómetros de rutas bonaerenses, lo que además promete generación de puestos de trabajo y una importante inyección de dinero al mercado local. Claro que de las 80 obras publicitadas, muchas ya estaban en marcha y algunas ni siquiera fueron proyectadas por este gobierno. a pesar de lo cual fueron presentadas como una parte del programa.

El otro punto dudoso es el endeudamiento al que deberá acceder la provincia para financiar estas obras, sobre todo después de que se supo que la autorización del ministerio de Economía nacional era para emitir bonos con una tasa que podría llegar al 20 por ciento anual, casi el doble de la obtenida por el gobierno de Daniel Scioli, que además tiene ya un antecedente en diciembre pasado cuando se colocaron bonos a tasa badlar y hasta los informes del palacio de hacienda bonaerense reconocen que el interés rondó los 20 puntos.

De todas maneras, la ronda de negocios fue suspendida apenas un día después de haber comenzado, y si bien el plazo para la presentación de ofertas vence el 31 de mayo, en el equipo económico no descartan dar marcha atrás y reevaluar la conveniencia de salir a tomar deuda a esa tasa tras la crisis política de Brasil que podría impactar seriamente sobre la economía argentina.

Pero la apuesta de Vidal no es solo por las obras, sino que puso en marcha su versión de la estrategia de polarización esgrimida por Jaime Durán Barba a nivel nacional y que en territorio bonaerense tendrá algunas particularidades por tratarse del territorio en dónde podrían quedar algunos resquicios de la división de poder en tres tercios que añoran los massistas.

Llegó entonces el momento de la confrontación directa y sin candidatos conocidos a la vista, la propia gobernadora es la que debe tomar la posta para marcar las diferencias con el polo opuesto y lo hizo sin eufemismos esta semana cuando se refirió a las posibles candidaturas de Florencio Randazzo y Cristina Fernández de Kirchner y afirmó que "no hay personas en el peronismo que representen algo distinto".

En el equipo de gobierno no pierden de vista que, desde el comienzo de la gestión, sumar peronistas fue uno de los primeros objetivos de Cambiemos en su versión bonaerense.  Era la tarea del ministro de Seguridad Cristian Ritondo, y era la tarea del ex massista Joaquín De La Torre y si bien la tarea no está completa, comenzó la campaña y también hay que comunicar para el resto de los aliados y para la dirigencia PRO, con un componente antiperonista importante.

Además, el oficialismo corre el riesgo de que el voto antikirchnerista se escape a manos de Margarita Stolbizer, cuyos candidatos se encaminan a ser protagonistas en las listas del acuerdo, sumando un atractivo extra para ese segmento.  Si no hay polarización, el voto de rechazo al gobierno anterior tiene más chances de migrar hacia el Frente Renovador, espacio que frenó la reelección y sepultó la idea de Cristina eterna, a lo que se suma ni más ni menos que la responsable de las denuncias que tienen a la ex mandataria paseando por los tribunales de Comodoro Py.

Esa fue precisamente la jugada de Sergio Massa, que apostaba a emerger en un escenario de tres partes como el más oficialista entre los opositores y como el más anticristinista entre los espacios no kirchneristas.  Sin embargo, la coyuntura cambió y la imposibilidad de dar marcha atrás con el acuerdo hoy parece tenerlo entrampado, con su figura desdibujada y un acuerdo que solo es favorable al Gen que incluso en una mala elección logrará mantener y hasta acrecentar su número de legisladores.

Para colmo de males, dos de los pesos pesados que aún le son leales, Felipe Solá y Facundo Moyano, dieron muestras de independencia esta semana, uno dejando correr los rumores sobre su supuesta partida y el otro mostrándose junto a Eduardo "Bali" Buca, uno de los armadores del randazzismo, por lo que el ex jefe comunal de Tigre deberá redoblar la apuesta y garantizarles un lugar protagónico en el armado de las listas.

Pero en la disputa de "antis", también Vidal llevó las cosas un paso más allá al asegurar que el peronismo representa "un sistema que convalidó y protegió mafias, y empobreció a la gente" en la provincia, casi como si se tratara de una competencia con algunos dirigentes margaritos para ver quién es más gorila.

Por ahora y aunque las encuestas todavía lo ubican corriendo desde atrás, el que festeja es el ex ministro del Interior y Transporte de la era K, que suma a dirigentes y espacios políticos enemistados con La Cámpora y el kirchnerismo duro, y aprovecha cualquier principio de ruptura, como el desplante del lunes pasado que los intendentes le hicieron al acto que organizó Máximo Kirchner, para acelerar sus contactos con los sectores que todavía bregan por una unidad sin PASO.

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