Panorama Político Bonaerense
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En tiempo de descuento el PJ alcanzó la Unidad, pero siguen las dudas por CFK

La presión de los intendentes rindió sus frutos y el PJ logró evitar una disputa interna para definir su nueva conducción. (Dibujo: NOVA)

Por Maxi Pérez (@perezmaxi), corresponsal de NOVA en Casa de Gobierno y Legislatura

El movimiento de pinzas que los intendentes del conurbano ejercieron a lo largo de toda la semana sobre Fernando Espinoza finalmente dio sus frutos y el ex intendente de La Matanza declinó su candidatura para continuar al frente del PJ, por lo que el 17 de diciembre, Gustavo Menéndez será declarado nuevo titular del partido, comandando una lista de Unidad que de todas maneras a nivel provincial no logró atraer a los sectores del peronismo que se habían ido con Sergio Massa años atrás.

De todas maneras el presidente saliente quedará al frente del Congreso Provincial del PJ, en tanto que el intendente de Merlo será secundado por su par de Esteban Echeverría, Fernando Gray, con quien está previsto que se desarrolle un "enroque" después del primer año de gestión, con el objetivo de que Menéndez, ya posicionado, se dedique exclusivamente al armado electoral y deje la discusión interna en manos de su sucesor.

Pero en los distritos la situación, al menos por el momento es diferente y en grandes ciudades como la capital provincial se prepara una disputa entre por lo menos 2 listas internas, con la particularidad de que en muchos casos todos los candidatos estaban más referenciados en Espinoza que en el núcleo de intendentes que impulsaban al jefe comunal de Merlo, por lo que se abre un interesante juego de equilibrios entre lo que ocurra en el partido a nivel provincial y lo que se resuelva en cada uno de los distritos.

Además a nivel local si los massistas buscaron refugio en la estructura partidaria y aquellos que tienen expectativas de ser intendentes a partir del 2019, buscarán contener a todos los sectores del peronismo.  La duda sigue siendo que rol tendrá el kirchnerismo, ya que su ala más dura decidió mantenerse al margen de la disputa interna, lo que para muchos representa una oportunidad de dar la estocada final, pero para otros podría significar un problema por el volumen electoral que todavía mantiene Cristina Fernández de Kirchner.

Vale aclarar que la decisión de Espinoza, se tomó después del último "poroteo" del jueves pasado, cuando varios de los intendentes del interior dejaron de atender el teléfono y se hizo evidente que aún arañando un triunfo gracias a los votos de su distrito no había chances de comandar el partido por la falta de apoyo de los jefes comunales.

La otra interna

Aunque el triunfo del 22 de octubre pareció ordenar las jerarquías hacia adentro del oficialismo, la realidad es que solo fue el puntapié inicial de movimientos intestinos que, si bien no amenazan la cohesión de la alianza de gobierno, prometen un buen espectáculo de discusión política, al menos si los protagonistas se atreven a llevar sus pretensiones hasta las últimas consecuencias.

Algunos radicales intentaron "mostrar los dientes" antes de las PASO, pero sus reclamos fueron sistemáticamente desestimados por el Comité provincia, que siempre bregó por un rígido alineamiento con el gobierno de María Eugenia Vidal, aunque eso significara escasos lugares en las listas bonaerenses y una prácticamente nula presencia en las nacionales.

Pero el hecho de haber permanecido en el partido y en Cambiemos, les da respaldo a esos boinas blancas para volver a la carga en breve, aunque esta vez la disputa no será dentro del PRO sino que se desarrollará en el seno de su propio partido.

Ricardo Alfonsín dejará su banca en el Congreso y promete dedicarse a rearmar el radicalismo bonaerense y si bien no hay certezas de que esté dispuesto a ponerle el cuerpo a una interna con Daniel Salvador, está claro que el hombre de Chascomús es un referente e inspirador de aquellos que quieren "más radicalismo" en Cambiemos y eso si podría significar un problema, si nuevamente consigue alinear a todos los sectores díscolos del partido antes de que comiencen las discusiones para el 2019.

¿Y Massa?, ¿y Randazzo?, ¿y Candela?, ¿y La moto?

Cuando decidió abandonar el proyecto del Grupo Esmeralda y volver al kirchnerismo, el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde le explicó a sus seguidores que con CFK en la cancha era imposible plantarse con cualquier proyecto alternativo, aun con el sello del PJ y el massismo jugando para el mismo lado y por eso lo correcto era jugar la última ficha por la ex presidenta y en todo caso esperar que la jubilen las urnas.

En su explicación el jefe comunal iba más allá y dejaba en claro que esperaba también que el electorado bonaerense sacara de carrera a Sergio Massa y Florencio Randazzo, o que por lo menos freezara sus chances de erigirse en candidatos a presidente y gobernador respectivamente.  Lo cierto es que al menos de momento el ex ministro del Interior y Transporte es una opción agotada y además liquidó su capital simbólico, atento que nunca más podrá utilizar los trenes, el DNI, los pasaportes, etc. para hacer campaña.

Massa en cambio logró salvar las papas, pero quedó dañado en su intención de volver a competir por la presidencia y hoy ningún dirigente que no sea del Frente Renovador lo cuenta entre las opciones para el 2019.  Quizá llegó el momento de que el ex intendente afronte que su territorio es la provincia de Buenos Aires, en dónde además volvió a demostrar su capacidad para contener a la tropa en medio de las fugas y presiones previas al debate por el presupuesto de la provincia.

La próxima semana tendrá la chance de ratificar ese lugar en la sesión en la que se espera que se traten una batería de proyectos de la oposición, entre lo que podrían estar los que necesita para dejar conformes a los renovadores que tomaron distancia después de los resultados del 22 de octubre.

Pero aún en ese escenario, Insaurralde tenía razón y solo el poder de las urnas iba a reordenar las jerarquías del peronismo, para bien o para mal, pero dejando las cosas en su lugar.  Claro que el intendente de Lomas quiere ser gobernador, hoy ese lugar deberá disputarlo con el ex jefe de gabinete de CFK.

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