Panorama Político Bonaerense
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Cambiemos espera ganar por 30 puntos en las grandes ciudades

Julio Garro, Carlos Arroyo y Héctor Gay prometen estirar la ventaja y regalarle urnas llenas de votos a María Eugenia Vidal. (Dibujo: NOVA)

Por Maxi Pérez (@perezmaxi), corresponsal de NOVA en Casa de Gobierno y Legislatura Bonaerense

A expensas del massismo y en menor medida del Frente Justicialista de Florencio Randazzo, el oficialismo aspira a ampliar su ventaja en algunos de los distritos más poblados del interior bonaerense, como La Plata, General Pueyrredón y Bahía Blanca, y a sumar a casi la totalidad de electores que se vayan a las urnas en octubre, sin haberlo hecho en las PASO.

Durante el último Foro de Intendentes de Cambiemos, que se realizó en San Isidro, la gobernadora María Eugenia Vidal llegó con un mensaje motivador, instándolos a sumar los 20 mil votos necesarios para dar vuelta los números porque "la encuesta que vale son las PASO", pero también con los resultados de los primeros sondeos que indican un ventaja de Esteban Bullrich, que oscila entre los 2 y los 4 puntos y tiene posibilidades de seguir ampliándose.

Los asistentes del encuentro entendieron la retórica del mensaje de la mandataria, y en las declaraciones posteriores en sus primeros contactos con la prensa mantuvieron el discurso en ese sentido, sin embargo, en privado se animaron a apostar sobre quién lograría estirar mas la ventaja sobre Unidad Ciudadana y más allá de los números contundentes alcanzados en algunos distritos chicos, toda la atención estuvo puesta sobre las grandes ciudades del interior de la provincia.

En la capital bonaerense, dónde Cristina Kirchner hizo una mala elección, solo comparable con los peores resultados de sus candidatos locales, Cambiemos espera concentrar entre uno y dos puntos más de las fuerzas que no superaron las primerias, entre las que se cuentan una escisión del radicalismo, que llevaba a Claudio Perez Irigoyen y Sergio Panella, ex rivales del intendente Julio Garro en la interna de 2015, como candidatos, y un sector de ex massistas, vinculados a la CGT con buen diálogo con el oficialismo.

En la mesa chica del pro platense creen que los votos de los ex renovadores Miguel Forte, Marcela Farroni y Gerardo Jazmin, son todos "votos de aparato" y por lo tanto directamente trasladables a otra fuerza política, por lo que en estos momentos se aceleran las negociaciones para alcanzar un acuerdo con los integrantes del bloque Alternativa Vecinal Platense, que detentan el triste record de ser 3 concejales en ejercicio que juntos como candidatos no lograron el 1,5 por ciento de los votos, es decir ni la quinta parte del 8,33 por ciento que  se necesita para ser concejal.

Para el caso de los radicales que fueron con la boleta corta con el sello "Un Cambio Real", el destino que esperan es otro y no hay negociaciones, simplemente esperan que por decantación y falta de opciones, los votantes de ese espacio opten en silencio por el oficialismo, o en el peor de los casos no concurran a votar.

El otro distrito en el que el oficialismo espera estirar sus números es Mar del Plata, allí las PASO llegaron como un bálsamo revitalizador para el intendente Carlos Arroyo, que nunca logró encaminar su gestión, a pesar de lo cual la lista local de Cambiemos (en la que el jefe comunal tuvo poca injerencia), sacó más votos que el resto de las fuerzas sumadas y ahora van por mas con el objetivo de traccionar hacia arriba para Bullrich, aunque en rigor del verdad el ex ministro logró mejores números que los candidatos a concejal.

La estrategia en este caso será replicar el esquema de las primarias, ocultando al intendente y replicando la presencia de la gobernadora y del presidente Mauricio Macri, según los sondeos y focus group, verdaderos artífices del triunfo en General Pueyrredón, que además arrastró un triunfo contundente en la quinta sección.  Por eso se esperan visitas e inauguraciones en la que nuevamente el intendente Arroyo pegará el faltazo.

Cierra el tridente ofensivo del interior el municipio de Bahía Blanca, donde Cambiemos le sacó 26 puntos a Cristina Kirchner, diferencia que en el entorno del intendente Héctor Gay creen que se puede estirar hasta un 30 por ciento si se produce el esperado corrimiento del voto del frente 1País hacia el oficialismo para impedir un regreso de la ex presidenta a las grandes ligas.

En todos los casos, además, Cambiemos confía en sumar por lo menos 2 de cada 3 votantes de los que no concurrieron a las urnas en agosto, también por efecto del voto útil contra CFK, por lo que con la calculadora en mano, en gobernación creen que en esos 3 distritos la dupla Bullrich - González puede superar por entre 25 y 30 puntos a Unidad Ciudadana, liberando la presión sobre el conurbano, en donde de todas maneras también creen que lograran mejorar sus números.

Humanizando al candidato o Cristina a través del espejo

Tarde, pero seguro.  Cristina Kirchner   ahora da entrevista y habla de todo, y eso incluye los bolsos de José López, sus miedos, el amor, sus habilidades culinarias, la pobreza y la derrota de 2015.

Luego de la polémica, pero muy comentada entrevista que le realizó Luis Novaresio, ahora la candidata de Unidad Ciudadana se sentó en el estudio de Crónica TV para responder a las preguntas de Samuel “Chiche” Gelblung, en un encuentro en el que el periodista  siguió un libreto más parecido al que hubiera utilizado Susana Gimenez, aunque con mayor nivel de profundidad en algunos puntos, por supuesto.

De esta manera CFK se permitió una charla distendida en la que, entre otras cosas, admitió que durante su gobierno debió sobreactuar su propia dureza como estrategia de protección ante los embates de los poderes fácticos,  y también apuntó a lo que denominó “estereotipos” sobre su persona, que tienen que ver con gastos excesivos en vestimenta y los servicios de maquilladoras y peluqueras de excelencia para mantener su imagen.

Es decir, que la ex presidenta insiste con el error de “espejar” las estrategias exitosas del adversario.  Lo hizo en 2013 cuando intentó ganarle a Sergio Massa con un candidato de características similares como Martín Insaurralde, lo repitió en 2015, cuando mandó a la militancia a hablar con la gente casa por casa, casi como si se tratara de un “timbreo”, y lo vuelve a hacer ahora pretendiendo emular la frivolidad de Macri y Vidal.

 Lo que no termina de entender Cristina es que los espejos devuelven una imagen que parece coincidir exactamente con la original, pero en realidad está al revés y por tal motivo los resultados no pueden ser los mismos, sino justamente que serán todo lo contrario.

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