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Cerrar escuelas: la más audaz de las medidas de Vidal

En lugar de cortar la cinta, la gobernadora le pone candado a las escuelas rurales. (Dibujo: NOVA)

Por Maxi Pérez (@perezmaxi), corresponsal de NOVA en Casa de Gobierno y Legislatura

Con el cierre de las escuelas rurales y la desaparición de los colegios nocturnos para adultos, el Gobierno de la provincia decidió cruzar una línea de no retorno y tensar al máximo la paciencia de los sectores opositores, esperando mantener el control después de que pase la tormenta, para disfrutar de las mieles del éxito si finalmente la más arriesgada de todas las jugadas de María Eugenia Vidal no se convierte en un boomerang.

Avanzar con una medida de esta naturaleza en medio de una trabada negociación salarial, forma parte de la estrategia del ejecutivo para mermar las fuerzas de los gremios que conforman el Frente de Unidad Docente, que enfocados en la actualización de haberes no tienen condiciones de hacer frente también al cierre de establecimientos, la discusión sobre presentismo y los ataques al sindicalismo en general que llegan desde los niveles nacional, provincial y municipal.

En la mesa política bonaerense de Cambiemos saben que el cierre de por lo menos 40 establecimientos educativos es una prueba de fuego que si el equipo de gobierno logra sortear sin demasiados sobresaltos, significará vía libre para avanzar con reformas profundas como el cambio en el Instituto de Previsión Social que por el momento se encuentra en suspenso y un cambio en las leyes que regulan el empleo estatal, uno de los grandes anhelos de Vidal.

La realidad es que incluso si el gobierno tuviera razón respecto de la baja matrícula de los establecimientos rurales y de islas que dejarán de funcionar, la noticia presentada como el cierre de por lo menos 39 escuelas tiene una connotación negativa incluso para los seguidores de Cambiemos, muchos de los cuales hicieron oír su descontento a través de las redes sociales.

Y por supuesto que ni Vidal ni su ministro de educación, Gabriel Sánchez Zinny, tomaron la decisión "al voleo", sino que se trata más bien de una oportunidad de poner en tensión lo que reflejan las encuestas que le dan a la mandataria una imagen positiva de entre 54 y 47 puntos, pero también un apoyo a los reclamos docentes de casi el 60 por ciento de los bonaerenses. 

Es decir que, si los cálculos fueran lineales, hay alrededor de un 15 por ciento de bonaerenses que acompañan la gestión, pero no comparten la posición ante el conflicto docente, lo que podría poner en problemas al ejecutivo si deja que esas diferencias se profundicen.

La ecuación es sencilla: si después de cerrar escuelas y colegios, clausurar cursos e impulsar paritarias a la baja para los maestros, Vidal se mantiene con un apoyo por encima del 50 por ciento, la reserva política del oficialismo estará intacta y a la espera de una puesta a punto para las elecciones del 2019.

Es decir que nada de lo que pasó esta semana en materia educativa fue azaroso, sino que respondió a un plan superior del oficialismo para “medir” cuáles son los márgenes de acción con los que cuenta en territorio bonaerense.

Un peronismo sin Cristina

La marcha convocada por Hugo Moyano, que logró reunir a por lo menos 300 mil almas en la 9 de Julio, actualizó los debates que se abrieron en el peronismo bonaerense en diciembre del año pasado cuando la elección de nuevas autoridades demostró que la voluntad de la mayoría estaba del lado de un proceso de renovación más allá del kirchnerismo.

Las palabras del Jefe de Gabinete nacional Marcos Peña, quien remarcó que “solo faltó Cristina”, demuestran que al gobierno le preocupa la reunificación del peronismo y necesita de la ex presidenta como elemento disruptivo para abortar ese proceso antes de que comience.

Las últimas medidas económicas parecen haber acelerado el proceso de aglutinamiento del PJ y en la última foto se pudo ver no solo a Gustavo Menéndez y Fernando Gray junto a Alberto Fernández y Felipe Sola, sino que las repercusiones de esa imagen abrieron especulaciones en prácticamente todos los ámbitos peronistas.

El camionero Pablo Moyano aseguró que “la compañera Cristina tiene que estar” en el proceso de renovación, y el ex gobernador Solá dijo públicamente que Sergio Massa debería sumarse al PJ de cara el 2019.  Hasta Margarita Stolbizer se refirió a la interna del peronismo y aunque remarcó que la mira desde afuera y opinó que “nunca más el peronismo se presentará unido a una elección”, en lo que quizá fue mas una expresión de deseo que un análisis.

La realidad es que hasta los audios filtrados esta semana muestran a una Cristina Kirchner lejos de las aspiraciones presidenciales y al margen del rol protagónico, aunque no se la discusión para el 2019, es decir que la propia ex presidenta parece haber resuelto o estar en condiciones de resolver el lugar que debería ocupar en el futuro inmediato, algo que el resto de los dirigentes, por el momento, no se anima a hacer.

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