El columnista invitado
Punto de vista

Diestra y siniestra

Eduardo Sanguinetti, filósofo, poeta y performer argentino.

Por Eduardo Sanguinetti (*), especial para NOVA

En el prólogo intentado de este editorial, deseo comentar con cierto asco, que los jefes barrabravas viajan cómodamente, en primera clase, al partido de la final negociada de la Copa Libertadores en Madrid, que jugarán River- Boca... una final "absurda" e "indignante", con buenos dividendos para los mercaderes articuladores del devenir del deporte de multitudes... El fútbol hoy no tiene nada que ver con la concepción de deporte en el sentido clásico. No en cuanto a todo lo que fomenta el negocio en manos de entidades dirigidas por inescrupulosos empresarios, que como objeto de cambio esclavizan a jugadores (gladiadores rentados del tercer milenio) convertidos en profesionales, sometidos a las mismas tensiones de un ejecutivo de una multinacional.

Tampoco en cuanto a multitudes apasionadas, cegadas hasta el infarto en las gradas, presencia de barras bravas incluidas con toda su violencia al servicio de los empresarios del espectáculo. No olvidemos a árbitros que pagan un domingo de celebridad exponiendo su persona a insultos e injurias, y a los fanáticos que, ya finalizado el show, hacen asomar sus banderines por las ventanillas del ómnibus sobrecargado, que los devuelve a la realidad de su hogar, familia o soledad.

Sensación de “orfandad” muy concreta se siente en Argentina en los social, político y cultural... con la economía aún en el piso y la "mano dura" propuesta por Jaime Durán Barba y acatado obedientemente por Patricia Bullrich, siguiendo la tendencia fascista, hoy en alza: el nuevo relato del gobierno de Mauricio Macri... Sensación de violencia se palpa y es latente en Argentina, mi país… se percibe de manera clara la falta de verdad, la ignorancia, la agresión, la justicia ausente, la desazón, la contaminación real y metafórica, la eliminación de la libertad de expresión. Se reprime y silencia a los que piensan diferente y también a los que piensan… parece que la consigna es: “no pensar”, “ser leve”, “mentiroso”, “traidor” y “cobarde”.

Mentir, acusar, descalificar, agredir, difamar, culpabilizar, dictaminar, decretar y expulsar mintiendo, siempre la mentira cual signo de administraciones cacofónicas, marcan la tendencia de comportamiento de los “neo-salvadores de países para pocos”…Un tanto confundido, escéptico, pero consciente en intuición, no dudo ya que existen pactos a espaldas de los pueblos, nada queda librado al azar. De otro modo no se concibe tanta impunidad de la plutocracia que manipula el destino de Argentina, por ejemplo, entre tantas naciones en deriva... la mentira convertida en pasión de los traidores, que reivindican la verdad mintiendo... hoy se la define como posverdad, tendencia de estafadores gobernantes y burguesías bestiales.

Por poca relación que se tenga con la desdicha y el sufrimiento, se puede notar que mi rebelión es la del ser acribillado por el milagro del recuerdo de mejores tiempos, donde la basura era basura y los ángeles... jamás me sacrificaré a intereses de unos pocos delincuentes, que no son los míos, a poderosos ignorantes que reprimen e imponen criterio desde sus burbujas de graso papel moneda, aplaudidos por millones de ciudadanos cobardes y alcahuetes, descendientes de aquellos que seguían a Mussolini, Hitler o Franco.

Bien pude sentir que mi suerte y la de tantos, era la del futuro que habíamos anticipado, un espacio luctuoso, donde los administradores de miseria, triunfarían en su tarea escatológica, de encarnizamiento con el pueblo, castigándolo de la manera más vil, por hobby o simplemente asimilados a las patologías instaladas en su ADN.

Durante este período de gobierno PRO, la crisis estructural que ya venía padeciendo Argentina, se acentúa y llega a su punto más crítico... mi ausencia de esperanza, es la falta de esperanza de todo un pueblo y mi sentimiento de frustración, es el sentir de gran parte de la élite intelectual de este país.

Los entretelones de una de las etapas más dramáticas de la historia argentina, han comenzado su derrotero hace unos años, y yo, cual protagonista de este tiempo de mercaderes de la muerte, experimento una vez más el encuentro ansiado de mi objeto de búsqueda: dar sentido a mi existencia, a través de la palabra escrita, del arte, de los manifiestos que se replican sin descanso, madurando a su modo y a su propio ritmo... el proceso liberador puede comenzar en cualquier espacio y tiempo: sólo basta el deseo de llevarlo a cabo, aun siendo silenciado y amenazado, por los sicarios que deambulan por la Argentina de una sola estación... soy la metáfora de la liberación, mal le pese a quién le pese, no de un país o un hombre en particular, sino de toda Latinoamérica... la historia es un vehículo para expresar mis convicciones, preocupaciones y esperanzas escondidas.

Se ha construido en estos años una subjetividad donde a los disidentes se los califica en el mejor de los casos de locos... a estafadores y corruptos como impecables artífices del milagro financiero y a los cobardes-traidores, encarnados en la denominada oposición y mercenarios mediáticos, como "prodigios" de la vida en relación.

La mutación de los seres que transitan por las laderas sinuosas de este tercer milenio desideologizado, deviene en una  tristeza infinita al ver nuestros sueños eliminados por aberrantes personajes, que han hecho del horror concreto y real un arma letal, que se aplica sobre una comunidad, ya de por si temerosa y banal en su espantosa existencia ficcionalizada, remitida a visualizar en TV lo que creen es la existencia real, el horror aberrante de una vida signada por el mandato de psicópatas criminales en este espectáculo atroz, que pareciera no tiene fin.

Las estructuras tecnologizadas, sin ningún contacto con la realidad tienden a desbaratar cualquier intención de modificar el siniestro rumbo que ha tomado la vida de los pueblos, impidiendo todo entendimiento, silenciando el libre curso que debe tener el conocimiento en estado puro, nuestro idealismo agredido y violentado por los teóricos corporativistas de la dictadura ultraliberal, que ha sentado reales en una Argentina en estado de anestesia, sin réplica a los cimbronazos lanzados por un gobierno de financistas offshore... ¿quién lo hubiera imaginado?

En toda esta trama de traiciones veladas, de artificios instalados para esconder la trampa, se manipula el estado de ¿derecho? paquidérmico al universalizar soluciones a problemas endémicos, a modo de consuelo de un pueblo con beneficios de limosna, o ¿soborno? Se sepulta así, el sentido de República y se elimina su destino.

Hemos aprendido que la estupidez es insondable, no tiene límites, es infinita. Me pregunto: ¿a qué hay que volver o ir, a la desesperación, al escepticismo ya existente o al exilio involuntario? Mezcla de huida, de equívoca esperanza en un ¿regreso sin gloria? ... Cualquier ciudadano inteligente, sin miedo y con memoria, puede ver el futuro de Argentina, es como un huevo de serpiente. A través de la fina membrana se puede distinguir un reptil ya formado...  El huevo de la serpiente (Ingamr Bergman dixit), transmite la idea de que la depresión económica y social, el miedo generalizado y la indiferencia ante la injusticia siembran la semilla de lo que vendrá... nada funciona bien, salvo el miedo.

(*) Filósofo, poeta y performer argentino

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