Opinión
Punto de vista

Sobre la opulencia del mediocre miserable

Virginia Gliemmo.

Por Virginia Gliemmo, especial para NOVA

Estamos experimentando simplemente la segunda Década Infame no como como Tragedia histórica sino, como diría un filósofo, en su versión como Comedia. Pero esta comedia tiene similitudes, lazos sanguíneos y territoriales de vida y cercanía con la mafia en Corleone filmada hace un tiempo por el genio de Coppola.

Si la Tragedia de Coppola simbolizó desde lentes artísticos, como relato cinematográfico una Mafia poderosa, protagonizaba en el corazón de una Calabria y Sicilia excitante de principios y finales de S. XX, el lente y el celuloide hoy simboliza la realidad que estamos vivenciando mediáticamente por aparatos, redes, imágenes.

Es una construcción real sin escenas montadas como espectáculo, pero quieren serlo. Vivimos capítulos, breves apariciones, engaños gestuales, damas jóvenes apoltronadas en viejos colchones del capital. No son ya como las y los protagonistas del ayer de Hollywood.

Es la farsa de todos los días. Sin embargo, este filme es ahora una versión de Comedia con un gran regocijo para nosotros, espectadores de lo mediocre simbolizado por políticos donde la mentira la ineptitud y el hedonismo del oportunismo, los convierten en actores de ficción, pero protagonistas convencidos por su narcicismo.

Su oportunismo, estén donde estén, no hace más que desenmascarar su existencia como lacras que huyen despavoridos ante aquel que piensa y no se corrompe como los dólares y los objetos que son su única obsesión. Porque estos políticos ocupen el papel que ocupen son protagonistas de una comedia prostibularia tanguera que renace en el interior de estas escorias humanas que se muestran todopoderosos florecientes, protagonistas en épocas de oscuridad de lo humano y creativo.

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