Editorial en joda
Felipe el hermoso

Poliamor

Los cuernos y el poliamor. (Chiste: NOVA)

Por Mario Casalongue

Cuando se enteró de que su pareja, Ramiro Ponce de León, se masticaba hace años a una tucumanita que está mas fuerte que aliento de indio, la multifacética actriz porno amante de los tríos sexuales, Florencia Peña, se quería cortar las venas con el filo del amanecer.

Pero luego trató de buscar una salida decorosa, e instaló el tema del “poliamor”, que vendría a ser algo asi como “estamos autorizados a meternos los cuernos con quien se nos cante”. O sea, promiscuidad total a la hora de acostarse con alguien.

Pero NOVA, que se ocupa mucho más de los aconteceres políticos que de la devaluada farándula criolla, descubrió que el poliamor también existe en la dirigencia nacional, y ejemplos abundan. Argentina, país generoso por donde se lo mire.

Recuerdo a un jovencísimo Felipe Solá que se trepó el fenómeno de la renovación peronista de don Antonio Cafiero, otrora gobernador bonaerense, siendo ministro de Agricultura en el 87 (volvé, Herminio, te perdonamos), pero cuando Charles Méndez ganó las internas del PJ y luego la presidencia, se refugió bajo las alas del río más hdp de todos, es decir, el rio jano.

Pero ahí no termina la cosa. Cuando Eduardo Duhalde se hizo fuerte en la provincia, designó como sucesor suyo en la gobernación al guazón Carlos Ruckauf, acompañado por Felipe el hermoso, quien dejó de ser menemista para transformarse en un furioso duhaldista. Tuvo y tiene más cambios de camiseta que el Tweety Carrario.

Cuando Carlos Ruckauf huyó como rata por tirante con la provincia de Buenos Aires prendida fuego, Felipe el hermoso asumió la gobernación con el apoyo total del duhaldismo, y fue entonces que disfrutando de las mieles del poder, abandonó a su entonces esposa, la Colorada, no sin antes tener encuentros románticos con periodistas de la Sala de Casa de Gobierno y finalmente el putañero, adicto al whisky y a los habanos caros formó pareja con una rubia de La Plata que tenía un frondoso prontuario sentimental, al cual alguna vez hemos desarrollado en este medio.

Después se fue con Mauricio Macri y mi íntimo amigo Francisco De Narváez, enfrentando al kirchnerismo, del cual había sido un entusiasta defensor, olvidándose de su pasado duhaldista una vez que Néstor ganó la presidencia. Una joyita.

Coqueteó con la bipolar y mitómana Lilita Carrió, a quien le intentó armar una especie de pata peronista, pero cuando vio que el tigrense Sergio Massa trepaba en las encuestas, no tuvo empacho de saltar a las filas del Frente Renovador, resultando diputado.

Ahora que Cristina mide, retorna al kirchnerismo, con la esperanza de que la faraona egipcia decline su candidatura o vaya presa por hechos de corrupción, y quedarse con el nada despreciable paquete electoral K. Oportunista el hombre.

Pa terminar, trataremos de armar un concurso donde los lectores de NOVA tendrán que adivinar en qué espacio político encontraremos a Felipe el hermoso el año que viene.

De regalo sortearemos una botella de whisky, un habano caro y una camiseta del Tweety Carrario. Si la ganadora es mujer, tendrá derecho a una noche especial con el putañero panqueque. Abran juego, señores (y señoritas).

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