Panorama Político Nacional
El peronismo anti K al rojo vivo

Urtubey busca apoyo en los gobernadores del PJ para anular a Massa

Juan Manuel Urtubey intentará borrar del mapa a Sergio Massa. (Dibujo: NOVA)

Es casi un lugar común entre los analistas que las próximas serán elecciones entre tres alternativas que convocarían, en una primera vuelta, a un tercio del electorado. Dos de ellas han venido protagonizando la política argentina desde hace tiempo: Cambiemos y Unidad Ciudadana, a la que podrían sumarse la flamante Alternativa Argentina liderada por los exiliados del Frente Renovador, con Felipe Solá a la cabeza, y el inestable conglomerado que se cobija tras del #Hay2019 de Alberto Rodríguez Saá. Entre ambos suman alrededor de un 55 por ciento de la opinión de los votantes al día de la fecha.

El tercer segmento cobra forma a partir del denominado Peronismo Federal, Republicano o Presentable, y apuesta a componer un potente frente electoral con la participación de socialistas, radicales e independientes. Se trata, en síntesis, de construir una especie de aspiradora de las voluntades de los peronistas y radicales históricos, de los votantes decepcionados de Cambiemos y de quienes descartan cualquier alternativa que incluya a la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner, por espanto o por considerarla como una opción ya superada por el paso del tiempo. 

En los corrillos de este espacio republicano se acepta como secreto a voces que el objetivo del espacio sería reeditar una especie de neomenemismo que, en caso de continuidad del declive del gobierno actual, permita sumar al peronismo que hoy integra Cambiemos, con Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, Emilio Monzó, Joaquín de la Torre y, por qué no, hasta Rogelio Frigerio y Nicolás Massot, como figuras más rutilantes.

En la gatera de la candidatura presidencial de este armado, confluyen, inquietos, Juan Manuel Urtubey y Sergio Massa. Como la estrella del ex Intendente de Tigre parece entrar en cuarto menguante, el Círculo Rojo –siempre negado, pero siempre vigente- ha decidido sacar a la liza política a Miguel Ángel Pichetto, uno de los candidatos a convertirse en “el Bolsonaro argentino”. Sin embargo, en tanto Massa conserva cierto respaldo en la provincia de Buenos Aires, aunque muy distante del que supo disfrutar en 2013 y aún en 2015, Pichetto no cuenta con una base territorial propia en ningún punto del territorio nacional.

Este diagnóstico es motivo de celebración en el círculo selecto del gobernador salteño, habida cuenta de que la decisión de convertirse en gestor de la gobernabilidad de Cambiemos le ha permitido no sólo equilibrar las finanzas provinciales, sino colocarlo en inmejorable condición para liderar ese tercer tercio de caras a 2019.

La estrategia electoral diseñada por Urtubey podría definirse como “de la periferia al centro”, y consiste en sumar voluntades a partir de las áreas más alejadas, para confluir finalmente en las metrópolis más populosas sobre el filo del proceso electoral. Está claro que su gran debilidad está en la provincia de Buenos Aires, donde tiene escaso arraigo y sería vencido por Sergio Massa aún en pronunciado declive, pero esto no sería relevante en caso de que la derrota no tuviera rasgos contundentes.

El círculo de asesores de Urtubey, liderado por el español Antonio Sola –gestor de la estrategia electoral que condujo a López Obrador a a presidencia de México-, confía en que una derrota decorosa en Buenos Aires podría ser revertida sin complicaciones gracias a los votos del Peronismo del interior, que mayoritariamente apoyaría una candidatura no porteña.

Pero lo mejor no parece haber llegado aún. Los más optimistas del entorno no renuncian a la posibilidad de concretar la candidatura que, para ellos, daría de golpe de gracia tanto a Cambiemos como a UC: una fórmula mixta entre Juan Manuel Urtubey y María Eugenia Vidal. Al respecto, no debe pasarse por alto que, mientras el peronismo se desmembró en diversos actos para la celebración del 17 de octubre, el salteño omitió su participación, para participar inmediatamente de un evento en común con la gobernadora bonaerense, que dejó una foto conjunta de las más resonantes de los últimos tiempos.

Y es que Urtubey, gracias a su paciente preparación de la candidatura presidencial, se ha convertido tanto en el referente natural del peronismo intransigente, cuanto en el candidato peronista más confiable para los votantes –decepcionados o no- de Cambiemos. Esto es, justamente, lo que el cristinismo le endilgaba como su debilidad intrínseca –ser la copia peronista del macrismo- y ahora parece resultar, a un año de la elección presidencial, la mayor fortaleza del candidato salteño. Tal como lo demuestran los comicios argentinos a partir de 2013, el talento electoral de Cristina Fernández de Kirchner y su séquito parece constituir una asignatura pendiente después de la muerte de Néstor Kirchner.

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