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Chaco: ¿catástrofe gubernamental o simple operativo de desestabilización?

MALABARES. El gobernador Peppo continúa esquivando balas y caminando por la cuerda floja. (Dibujo: NOVA)

Lo que comenzó a principios de este año con la detención del círculo íntimo del gobernador Domingo Peppo, al parecer está cerca de concluir y con un hecatombe sin precedentes. En las oficinas del más alto poder de la Casa de Gobierno el aire ya se corta con cuchillo. Los rumores de pasillo aseguran que la semana próxima habría importantes noticias sobre las causas de lavado de dinero y corrupción que lleva adelante la Justicia Federal, de las que surgiría, nada más y nada menos, que un pedido de juicio político hacia al mandatario chaqueño que caería como una bomba en la Cámara de Diputados del Chaco.

Desde el riñón del gobernador aseguran que esto no es más que un operativo para lograr la desestabilización del gobierno chaqueño, por parte de la oposición y que cuenta con apoyo de ciertos sectores del justicialismo chaqueño. Lo que sí queda claro, es que en los últimos días los distintos sectores del casi desmembrado Frente Chaco Merece Más tomaron distancia de Peppo, como presagiando que algo está por suceder. Casi sin aviso, Jorge Capitanich dejó plantado al mismísimo presidente del Partido Justicialista en el escenario del Domo del Centenario donde juntos iba a encabezar un acto por el Día de la Lealtad Peronista. Tal fue el plantón, que hasta los característicos chupamedias coquista que no se quieren despegar de Peppo, quedaron con la boca abierta ante el faltazo del intendente capitalino.

Por otro lado, desde la Corriente de Expresión Renovada (CER) conducida por Gustavito Martínez, se entabló un duro enfrentamiento desde los discursos partidarios en el marco de la conmemoración de un nuevo 17 de Octubre. El presidente del concejo capitalino disparó con altura hacia el gobierno provincial desde Barranqueras, utilizando su ejército de periodistas arancelados para machacar a la cúpula del PJ, algo que ni siquiera fue respondido por el gobernador que se encuentra con problemas mayores.

A los temas de corrupción que ya son de público conocimiento, se le sumó el escándalo por el robo de 110.000 kilos de leche en polvo para un programa alimentario dirigido a niños de bajo peso de 0 a 2 años de edad y que está bajo investigación judicial. Un nuevo y duro golpe para una administración provincial que atraviesa uno de los peores momentos de su historia, ya que no se recuerda una gestión con tantas investigaciones judiciales sobre sus espaldas y con pruebas tan contundentes que lograr hacer temblar hasta los mismísimos cimientos de la Casa de Gobierno. Y para colmo, los pocos reflejos del gobernador que estuvieron acompañados por una equívoca declaración mediática en la que se justificó expresando que el Gobierno “perdió el control” del caso y eso facilitó el robo de dicha leche.

Desde la oposición se relamen con este caso y con las justificaciones del mandatario provincial, pero el egocentrismo y la inoperancia de los diputados de Cambiemos, permitió que el escándalo no se traslade a la sesión de la Cámara de Diputados de esta semana. Muy hábil de reflejos, como es su característica, la presidenta del Cuerpo Elida Cuesta  desactivó una bomba que estaba a punto de explotar y a través de la maña legislativa logró patear la pelota la tribuna ante el asombro de sus pares de ambas bancadas.

Veremos que sucede la semana que viene con la novela del año y si se cumplen los pronósticos de una nueva tormenta en puerta o se logra enfriar la cuestión para lograr legar a fin de año con cierta tranquilidad. Lo que sí queda claro, es que la actual gestión provincial prende de apenas unos pocos alfileres, algo muy peligroso y más teniendo en cuenta el inicio de un 2019 netamente electoral.

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