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Las historietas que el verano nos dejó

El Manuscrito propone un homenaje a Héctor Germán Oesterheld, el gran guionista argentino, creador de El Eternauta y otros clásicos de nuestra historieta.

Por Ariel Avilez, redactor especializado en cómics, especial para NOVA

El verano es ideal para el reencuentro con la buena historieta nacional, que la hay de sobra y para todos los gustos. En los últimos meses, audaces editores -que también los hay aunque no sé si de sobra,  pero también para todos los gustos- apostaron a la producción nacional y, entre tanto y tan buen  material, nos animamos a recomendar tres libros de esos que prestigian cualquier comicteca: la primera de ellas representa un atractivo homenaje a Oesterheld y su obra cumbre, El Eternauta, y las otras dos son de esas historietas que gustan, incluso, a aquellos que en su vida han leído una.

Así que atención...

“EL MANUSCRITO”, de Marcelo Pulido y José Massaroli (Historieteca / Doedytores)

Había que animarse, nomás, y alguien se animó: H.Germán Oesterheld dejó la posta en las viñetas finales de su Eternauta y la dupla Pulido / Massaroli la tomaron, audaces, y salieron victoriosos.

En la historieta original, Juan Salvo (a) El Eternauta -viajero del tiempo y el espacio- se corporiza ante el historietista Germán y le narra la historia de una inminente invasión extraterrestre a Buenos Aires que tendrá resultados catastróficos para la humanidad; una invasión que, Germán lo sabe, puede ser prevenida si alguien logra captar la atención de la población a fin de evitarla, ya que ocurrirá en pocos años.

Este libro narra precisamente eso: las peripecias del guionista Germán en su intento de alertar a la gente acerca del calamitoso futuro.

Y en este punto encontramos uno de los principales méritos de la obra: Pulido y Massaroli mezclan de manera muy inteligente ficción y realidad al vincular elementos de la obra madre -los villanos clásicos de El Eternauta buscan impedir que el historietista cumpla su misión- con hechos de la triste historia reciente -Oesterheld fue una de las tantas víctimas del último golpe de estado cívico militar- logrando una historieta desbordante de acción, suspenso y aventura, pero que no puede evitar leerse con el nudo en la garganta que se nos instala ante un relato que, sabemos, desembocará en las antípodas del happy end.

Esta es una historieta como para vos...

1- Si leíste El Fin, de Borges, y disfrutaste el modo en que el hombre enriqueció el mito de Martín Fierro. Lo Sagrado está en la Inglesia, nomás, y sólo hasta ahí.

2- Si querés ver a Massaroli en todo su esplendor en una historieta que le calza como un guante. Y en la que se da el gusto de homenajear gráficamente a viejos amigos y viejos maestros.

“HOSTIL Y ABYECTO”, de Fernando Baldó (Grupo Belerofonte / Loco Rabia)

Fuerte, intenso, extremo, ágil, sorprendente. Este cómic es de esos que no admiten el señalador entre sus páginas ni el 'más tarde lo termino'; pide a gritos ser leído y disfrutado de un tirón. Pasa que tomando el maravilloso atajo de la identificación -¿quién no se ha sentido alguna vez el peor perdedor sobre la faz de la Tierra? ¿quién no ha confirmado que en realidad lo es?, quiero decir-, en las primeras diceisiete páginas ya hacemos causa común con Joaquín Martelli, un triste oficinista despreciado por sus jefes y corneado por su mujer; un mediocre bienintecionado y subvalorado, un sujeto que no encuentra siquiera el consuelo de aferrarse a gratos recuerdos del pasado, ya que de chiquito supo ser abonado premium al bullying por parte de sus compañeritos, y de adolescente sufrió el desprecio sentimental de las jóvenes menos agraciadas del barrio.

Y así comienza la historia: esta potencial carne de suicidio decide de una vez suicidarse...  pero descubre que es inmortal. Y descubre también que el resentimiento que llevaba acumulando desde hace décadas lo desborda y que ahora que puede hacer algo con él, dedicará cada uno de los infinitos segundos de su vida a dañar a aquellos a los que hasta hace poco no le quedaba otra que perdonar.

Sexo (en muchas de sus variedades), violencia (justificada y gratuita), muchísima mala leche y hasta indagación metafísica son los ingredientes que mezcla el joven Fernando Baldó -un tipo que ya conoce de premios internacionales como dibujante, pero que acá se revela como un artista integral brillante- para brindarnos una de las experiencias comiqueras más gratificantes de los últimos tiempos.

Esta es una historieta como para vos...

1- Si te gustan las emociones extremas.

2- Si te parece que los protagonistas de los films Las Venganzas de Beto Sánchez y Un día de Furia se quedaron cortos.

“PUTREFACCIÓN”, de Damián Fraticelli y Ezequiel Cosuelo (Historieteca)

Señores, esta es una novela (gráfica) negra con certera denuncia social protagonizada por un huevo que oficia de detective privado. Y toda la historia transcurre dentro de una heladera.

Esta síntesis, que para un servidor resultó motivo de sobra para querer acercarse a curiosear, puede que alarme e incluso espante al historietómano clásico, pero no tiene por qué ser así.

Bastaría la lectura del primero de los seis capítulos que componen el libro (cada uno de ellos se titula como cada una de las seis etapas de la putrefacción) para que  el más ortodoxo de los lectores se convenciera de que el huevo en cuestión bien podría ser interpretado por Robert Mitchum; y bastaría también para que quedara enganchado en el acto con la historia: la heladera se está descongelando, los productos más alejados del freezer superior son los primeros en sufrir las consecuencias, los primeros en comenzar a apestar y pudrirse.

Esto alcanza para que la clase media comience a alarmarse y demande a sus dirigentes -la clase alta que reposa en el freezer- que actúe en consecuencia, que ofrezca una solución. Y la solución es, desde ya, una nube de humo: un pollo salvajemente asesinado y un politicucho más bien molesto utilizado como chivo (o gallo) expiatorio; noticia de primera plana que indigna y distrae la atención del tema principal.

Ahí es donde aparece nuestro amigo, el huevo detective, todo antiheroico y desganado, cargando con un oscuro pasado y una no menos oscura historia de amor, dispuesto a demostrar la inocencia del acusado y, al mismo tiempo, acercándose peligrosamente a una incómoda verdad de esas que, palabra, te hielan la clara.

Jóvenes maestros de la alegoría, la metáfora o como gusten llamarla, el guionista Fraticelli sabe ser audaz sin apartarse un milímetro del relato clásico; y Couselo, dibujante, crea un clima opresivo, de espesa oscuridad y, cosa curiosa y oportuna, capaz de sugerir hasta los más fétidos hedores.

Esta es una historieta como para vos...

1- Si disfrutaste desde un Sam Malone de Saccomanno y Enio, hasta un El Husmeante de Trillo y Mandrafina; y estás dispuesto a dar un paso más allá.

2- Si ves la portada del Maus de Art Spiegelman y no sentenciás 'yo no leo historietas para nenes'.

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