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El intendente de Lanús, en la mira de la ruta del dinero y la corrupción

Néstor Grindetti, el jefe comunal de Lanús. (Dibujo: NOVA)

Los hechos de corrupción siguen apareciendo y son cada vez más frecuentes en el ámbito política, es por eso que el portal REALPOLITIK ha realizado una investigación del caso, en donde el protagonista de la novela es el intendente de Lanús.

Néstor Grindetti cuenta con un hombre se suma confianza como lo es Carlos Ganduglia, que fue reclutado en su Lincoln natal por el ex jefe comunal del Frente para la Victoria, Jorge Abel Fernández. En la investigación, se denotó que como custodio personal del por entonces mandamás, se vio involucrado en aprietes relacionados con los autos dobles de la comunidad gitana de la zona y con la comercialización de drogas. Este raid delictivo no debe extrañar, debido a que su ex jefe está involucrado actualmente en numerosas causas por corrupción, enriquecimiento ilícito y narcotráfico.

Yendo un tanto para atrás en el tiempo, en el año 2007 se produjo el “ascenso laboral” para Ganduglia, cuando en una de sus frecuentes visitas a Lincoln, el ex vicepresidente Amado Boudou entabló relación con el jefe de custodios del intendente. Incluso, fue Ganduglia quien llevó a cabo los arreglos necesarios para que el ex vicepresidente de la Nación compre un campo en la localidad de Martínez de Hoz, perteneciente al partido de Lincoln. Luego de tal demostración, es que Boudou lo contrata como custodia personal propia y se lo lleva con él a sus actos y reuniones.

De esta manera, el señor Ganduglia comenzó a agigantarse y florecer en su emprendimiento de patovica. Empezó a acompañar al multiprocesado Amado Boudou, fanático de River igual que él, al estadio Américo Vespucio Liberti, donde conoció al ex presidente de River, José Aguilar. Por aquellos tiempos, Aguilar sufría presiones de la barra brava, por lo que el ex vicepresidente tuvo la amabilidad de “prestarle” a su polémico personal.

En noviembre del año 2008, durante una asamblea de socios, se desató un violento altercado entre dirigentes oficialistas y opositores, especialmente el fiscalizador por la minoría Daniel Carigliano y el representante de los socios Carlos Provenza. Ambos fueron víctimas de los golpes de Ganduglia, que fue denunciado penalmente por estos hechos. Lamentablemente, Ganduglia quedó libre de culpa y cargo por la oportuna intermediación de Boudou.

En ese entonces, Ganduglia fue descubierto en una escucha telefónica con otro patovica del club River Plate, Luis Mazzula, donde se ponían de acuerdo para la venta ilegal de entradas y la comercialización de estupefacientes. A raíz de ello, el juez federal Rodriguez inició una causa, que también quedó en el olvido por intermediación de Amado Boudou.

Hoy, como si semejante prontuario pesara lo mismo que una pluma, Carlos Ganduglia es el director de vigilancia del intendente de Lanús Néstor Grindetti, formando una fuerza de “choque” junto a otros oscuros personajes como Marcelo Rodríguez, alias “monito” y Diego Goncebate, alias “fanfi”.

Desde el armado de dicho grupo, no sería raro encontrar cheques del municipio en cuevas financieras del microcentro, en lo que consiste en un modus operandi similar al de la gestión de Darío Díaz Pérez, ex jefe municipal procesado justamente por estos mismos hechos.

Algo similar ocurre en el área de Barrido y Limpieza, que involucra a la secretaría de Espacio Público y Ambiente Sustentable, a la que renunció el 14 de noviembre último su titular, Lía María. Allí se utilizan cooperativas ficticias y se han adulterado actas de asambleas y licitaciones para beneficiar a los amigos de Ganduglia y de otro abyecto personaje local, Adrián Urrelli.

Esto mismo se repite en la secretaría de Desarrollo Urbano, cuyo titular es Carlos Silva. Allí se utilizarían las mismas cooperativas ficticias, u otras existentes pero que cobran la misma obra dos veces. Las licitaciones más codiciadas son aquella cuyos montos corren por debajo del millón de pesos, dado que suelen pasar desapercibidas. Esta investigación exclusiva de REALPOLITIK ha encontrado dos casos paradigmáticos: la plaza ubicada en Donato Álvarez y Méndez en Monte Chingolo; y la construcción del cordón y la vereda de la calle Fran Julián Lagos al 1100.

Ambas obras fueron pagadas por el municipio con presupuesto propio. En ambas licitaciones ganó una “cooperativa amiga”, perteneciente al programa Argentina Trabaja. Luego de llevar a cabo la obra con dinero del municipio, llegan los fondos del estado nacional, que habitualmente cubre las obras del programa Argentina Trabaja. De este modo, se cobra dos veces la misma obra.

Para manipular las licitaciones, Grindetti cuenta con su propio equipo de especialistas: Sebastián Pereda y su esposa Mariana. Esta última, además, está sospechada de ser quien armaba las certificaciones de obras para José Luis Corrochano y Díaz Pérez que, como hemos señalado anteriormente, terminó procesado.

Como prueba de ello, existe la orden de compra N°925/2016 donde figura el pago por vereda de Lagos y existe un reconocimiento de obras donde el estado nacional, a través del programa Argentina Trabaja, desembolsó más de 6 millones de pesos para la misma obra, ya abonada por el municipio.

Dicha orden de compra es por un total de 686.275 pesos, para la cooperativa Lanús Trabaja Nro. 20, cuya titular es Lorena Silva, otra pieza fundamental del tejido de polémicas que, como un veneno, corre por las venas del municipio de Lanús. 

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