Opinión
Parte final

Estado digital: una nube de poder

María del Carmen Taborcía, abogada y escritora.

Por María del Carmen Taborcía(*), especial para NOVA

El ser humano desde la prehistoria hasta el presente siempre ha tratado de encontrar, crear, diseñar elementos, artilugios, que le permitieran llegar a un fin deseado: cazar, comer, no pasar frio, etc., es decir, en principio, satisfacer sus necesidades esenciales.

Larga es la historia de las invenciones, del ingenio, del progreso que ha tenido nuestro mundo, hasta llegar a este siglo, con amplio imperio de las tecnologías informáticas. El uso del software y del hardware, diversos dispositivos como computadoras, teléfonos celulares, que almacenan, procesan, transmiten y recuperan información, han poblado nuestros trabajos, casas, a nosotros y nuestras relaciones con otras personas.

De obtener lo básico, hasta el confort máximo. Desde apretar un botón, a la era digital. Desde la huella dactilar al reconocimiento de voz, rostro, iris y escaneo de retina.

Estamos en general, atrapados en la red, algo que es intangible, pero lo vemos, interactuamos, nos comunicamos. Gracias a las multicompañías tecnológicas la vida es ¿más fácil?

¿Nos debemos sentir amenazados por lo que todavía no vislumbramos con claridad? El poder de los que inventan el mundo futuro y que compite con el ortodoxo de los políticos. La meca de la tecnología, alberga además un inmenso poder económico y también podría llegar a controlar el complejo militar-industrial, la inteligencia artificial, la robot-política y quien domina a esta.

Las criptomonedas, sobre todo el bitcoin, nos muestran lo fluctuante que es un mercado incipiente, regulado no por gobiernos ni bancos, sino por una comunidad virtual, y se han convertido en el “tema” de las finanzas digitales.

Algunos creen que los dueños de las grandes empresas del universo digital son los nuevos emperadores, otros en cambio, consideran que se está poniendo el sol en la edad de oro de estos emprendedores.

Mientras Bill Gates sueña en construir Belmont, su “ciudad inteligente” en el desierto de Arizona, muchos piensan en la ingente cantidad de datos, recuerdos, vidas, que han cedido a la telaraña neblinosa del lenguaje binario.

(*) Abogada y escritora

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