Política
La cuenta regresiva

Efecto "desinfle": mientras Macri remonta, Massa se cae a pedazos en las encuestas

Las sonrisas son sólo para la foto. Massa quedó afuera de la pelea grande. (Dibujo: NOVA)

En el Frente Renovador no pueden evitarlo. Y tampoco lo pueden creer. Pese a que Sergio Massa se consagró como el gran ganador en la Provincia en las legislativas de 2013, lo que lo dejó en inmejorables condiciones para la carrera presidencial, las encuestas lo encuentran en los primeros meses del año electoral en un cómodo tercer lugar, ya sin muchas posibilidades (ni tiempo) de revertir la situación. Claro, su lugar como opositor en el espectro político fue ocupado por Mauricio Macri, quien sube en su ascendente en los sondeos.

El tigrense se quedó directamente sin espacio. En un escenario electoral polarizado entre kirchnerismo y antikirchnerismo, entre “continuidad” y cambio, el gobernador bonaerense Daniel Scioli y el líder del Pro se acomodaron como sendas cabezas de esos polos. Massa, que se zambulló a la puja electoral en 2013 con una propuesta híbrida, quedó excluido de ese núcleo del 30 por ciento que, cifras más o menos, reúne cada uno. Sus socios lo saben y por eso lo abandonan. Será difícil remontar la cuesta.

Desde el oficialismo, Scioli se mantiene al tope de las encuestas y aspirará a consagrarse en las PASO para polarizar con Macri, a quien ha elegido como su adversario, una clara jugada en desmedro de Massa. Macri recoge el guante y enfoca sus críticas en los “modos” del kirchnerismo y el “pejotismo”, un término “carrioísta” que adoptó no hace mucho, en virtud de su estrafalaria alianza con la referente de la Coalición Cívica.

Desde atrás, el líder del Frente Renovador hace esfuerzos denodados por plantearse como la “alternativa” a los dos modelos, aun cuando quiso negociar con Scioli en 2013 y llevó a tres candidatos a diputados del Pro en su lista, que una vez que renovaron sus bancas volvieron al redil amarillo. Tampoco lo quiere Ernesto Sanz en el gran armado opositor que delinea con Macri. Sólo unos pocos radicales del norte quieren sumarlo. Esa negativa lo dejaría afuera de una eventual PASO de la oposición. Necesitará algo más que frases de ocasión en la mesa de Mirtha Legrand.

Massa está en desventaja pese a que incluso miró gran parte de 2014 desde el tope de las encuestas. Muchos en el peronismo ya hablan del “factor Francisco De Narváez”  con efecto tardío. Justamente con quien selló un acuerdo en la Provincia.

A esto se suma el golpe maestro que le dio Macri: la alianza que cerró con Carlos Reutemann en Santa Fe. El ex automovilista fue presentado hace dos años como la incorporación estelar del Frente Renovador. Algo pasó en el camino para que el “Lole” terminara acordando con el Pro. No sólo podría buscar renovar su banca de senador, sino que hasta podría acompañar a Macri en la fórmula. Sobre todo luego de que Gabriela Michetti declinara esa invitación y decidiera competir en la Ciudad.

Globo pinchado

Con saña, los peronistas ya advierten sobre el “efecto De Narváez” del que Massa estaría siendo víctima irreversible. El “Colorado” le ganó a Scioli, Massa y al propio Néstor Kirchner en 2009, pero se “pinchó” en 2012 y llegó “deshilachado” a 2011, dicen. En el caso de Massa, estuvo en la cima de las encuestas del año pasado sólo por “desprolijidades” del Gobierno, como el fracaso en la reforma del Código Penal. Sin tema ni agenda propia, el tigrense quedó sin campaña.

Al efecto tardío del síntoma denarvaísta se suman componentes propios, como la “falta de respeto territorial” a los compañeros. Es común que sume a cualquier trasnochado faltando poco para las elecciones y que ese candidato se lleve todo el predicamento en el espacio, en desmedro de los que pusieron la cara el año pasado. “Me voy con Scioli”, se lo escuchó amenazar a un referente territorial massista después de la elección. “Son más desprolijos que el kirchnerismo”, completó otro.

Si bien reconocieron que con Massa disputan el “mismo público”, desde el Pro sostuvieron a NOVA que “la gente está buscando un paradigma nuevo, en el sentido de otro tipo de político. El menemismo estuvo diez años, y el kirchnerismo igual. Las mismas bases de clase media busca un cambio, se cansaron de este modelo y ven reflejado eso en Macri”.

En el partido amarillo apuntan que Massa “estaba decayendo, Scioli se había quedado quieto y Macri creció, por primera vez. Eso marca una tendencia”, al tiempo que vaticinan que “los mismos integrantes del espacio de Massa van a terminar confluyendo con Scioli y Macri. (Gustavo) Posse ya se pasó y (Jesús) Cariglino está viendo qué hace”. Sólo dos ejemplos de varios.

Además, en el Pro confirmaron que muchos empresarios del establishment ya comprometieron su apoyo económico a Macri. “A ‘Massa’ lo veían como un ‘Menem, no daba previsibilidad para nada”, dicen. Si bien reconocen que el tigrense “había arrancado muy bien”, hoy subrayan que “no cerró territorialmente con nadie del interior”. 

La meseta

Sin embargo, desde el massismo no lo ven así. Fuentes del comando de campaña bonaerense del Frente Renovador señalaron a NOVA que “los datos que tenemos hasta ahora son que Massa no bajó sustancialmente”, aunque agregan que “a quien sí tenemos con una baja contundente es a Scioli. Lo que hubo fue un estancamiento”, reconocen.

Para el equipo de campaña massista, no hubo una caída en las encuestas sino  “todo lo contrario”. “Hay una fuerte especulación en darnos como que nos estamos cayendo y que Macri sube. Le dan un inflador como que ya es el presidente de la república”, cuestionaron, aunque admitieron que “en un momento determinado giró toda la ciudadanía por otro motivo, y no por el tema político”. Se refieren el caso Nisman, del que todavía no hay novedades.

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