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Apostillas políticas de La Plata

Crece la bronca con Vidal por el sciolismo "enquistado" y Quinterno le mueve los hilos a Garro

Vidal y Garro en tiempos de campaña. La gobernadora aceptó con gusto que sciolistas sigan en su gestión. El jefe comunal integró un gabinete hetogéneo.

Ni la inminencia de las fiestas de fin de año ni el naciente comienzo de la gestión del macrismo en la Provincia y Capital Federal parecen traer un poco de paz a las agitadas aguas de la administración pública, donde la gobernadora María Eugenia Vidal ya comenzó a sentir los murmullos crecientes de quejas y disconformidades.

Uno de los motivos más importantes es lo que algunos observadores ya comenzaron a denominar “sciolismo enquistado”; es decir las líneas de funcionarios de segundo y tercer rango que en muchos de los ministerios provinciales quedaron aferrados a sus cargos “contaminando” el tan proclamado purismo pregonado desde las filas de Cambiemos, estrategia utilizada para conquistar el voto ciudadano que depositó al macrismo en el Ejecutivo nacional, provincial y de La Plata.

Una de los continuismos que más críticas provocó es el de César Albarracín al frente de la Subsecretaría de Política Criminal. No son pocos los funcionarios que participaron del gobierno de Daniel Scioli que al frente de áreas sensibles continuarán en sus cargos durante la gestión de Vidal. Albarracin se suma a los conocidos casos de Gustavo Ferrari en la Asesoría General de Gobierno , Ignacio Crotto en Turismo e Iván Budassi en Arba. 

La designación de Albarracín agitó las aguas en el ya convulsionado Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), en donde los “runrnes” en pasillos y despachos ya comenzaron a hacerse sentir. El esquema se repite en ministerios donde el macrismo todavía no logró colocar funcionarios de confianza en puestos claves, sobre todo en aquellos que manejan los recursos económicos y humanos (como muchas Direcciones Generales de Administración o comúnmente llamadas “cajas” de esas dependencias).

A la situación se suma el creciente malestar de los radicales que, como parte medular de la campaña que llevó a Vidal a desterrar al peronismo de la conducción histórica bonaerense, creían que les iban a pagar con cargos para compensar la balanza electoral. “Tenemos al vicegobernador y no mucho más” se quejan correligionarios en alusión al alfonsinista Daniel Salvador, titular natural del Senado bonaerense.

En La Plata, “el monje negro” radical copa espacios

A donde una parte –quizá la más vetusta- de la UCR si desensilló con comodidad fue La Plata. En el distrito cabecera de la Provincia el jefe comunal Julio Garro agarró una caliente y desordenada transición que persistió más allá del 10 D.

Precisamente en la ciudad de las diagonales, un radical de paladar negro experto en operaciones y movimientos políticos en las sombras comenzó a ganar lugar: se trata de Javier Quinterno, cuya influencia comenzó a hacerse sentir en muchas áreas de la comuna, especialmente en la Secretaría de Salud –una de las de mayor presupuesto-, donde ya comenzó a colocar subsecretarios y empleados afines.

Quinterno ganó lugar al calor del alejamiento de Sergio Panella –ex diputado y precandidato a intendente- del garrismo, producto de la disconformidad “del negro” con los ofrecimientos que Garro le hiciera como parte de pago –entre ellos la jugosa secretaría de Desarrollo Social- por los “favores de campaña”. Ambicioso, el ex diputado se negó a integrar el Gabinete –siempre anheló la estratégica Secretaría de Gestión Pública- y abrió lugar al sector dominado por quien muchos denominan “el monje negro” del radicalismo

En los pasillos del Palacio Municipal algunos llegaron a decir que “Quinterno resuelve más cosas que el propio Garro”, quien todavía no pudo domesticar a los quejosos cooperativistas que heredó del intendente Pablo Bruera –toda una flota reunida en actuales 90 cooperativas- y en las próximas horas tendría presupuesto propio para el 2016 si es que las cosas marchan bien en el Concejo Deliberante.

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