En Necochea

Dos robustos y rudos camioneros quedaron abotonados luego de amarse apasionadamente

Uno de los camioneros quedó con la parte de atrás del acoplado rota.

Lejos de las luces de la política, completamente ajenos al negocio de la comunicación, dos ignotos personajes fueron la noticia más comentada durante la semana en Necochea y la zona.

Quienes conocen el movimiento de carga y descarga de cereal en Puerto Quequén, saben de las largas esperas, la soledad del camión, del frio que cala los huesos. Y saben también que la carne es débil y no hay voluntad que aguante.

Dos robustos camioneros sucumbieron a la tentación y se entregaron sanamente al placer, rudo, salvaje, de hombres, con la mala fortuna de terminar en una situación indecorosa en el hospital municipal Emilio Ferreyra. Testigos ocasionales comentaron que “se abotonaron, no los podíamos separar”.

Pero esta no fue la peor parte de la historia para los desafortunados camioneros oriundos de las localidades de Loberia y Balcarce. Uno de ellos informa a su empleador que sufrió un pequeño accidente en Necochea. El bien intencionado hombre llama a la esposa y la acompaña a reencontrarse con su hombre herido. Las escenas vividas en el hospital municipal fueron dignas de un culebrón mexicano.

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