Por Antonio Tourville, dirigente peronista de Paz, Pan y Trabajo, especial para NOVA.
La Presidenta habla de un modelo Nacional y Popular y la oposición no define ningún modelo, pero sus acciones lo definen por sí.
Cuando muchas personas deciden vivir en comunidad, en sociedad, se debe definir cómo se van a organizar; de allí deviene el modelo de organización que van a adoptar.
El modelo Nacional y Popular por el cual lucha nuestra Presidenta y los que creemos en él, es un modelo inclusivo y dinámico.
Para vivir en sociedad se necesitan organizar materias básicas como la educación, la salud, la niñez, la ancianidad, el trabajo, la seguridad, el desarrollo, la contención social, la justicia, el hábitat, la información y otras no tan relevantes.
El trabajo: el modelo defendido por la Presidenta es un modelo tendiente a que haya trabajo para todos. Para ello se procura promocionar actividades que tienen valor agregado y uso intensivo de mano de obra. Promoviendo además políticas de desarrollo científico y tecnológico, que es la llave de oro, no sólo para dar trabajo, sino también para aumentar su valor.
También tiende a que el trabajo participe cada día más, en el rédito que produce y que las condiciones laborales lo hagan digno y saludable.
Para realizar este apuntalamiento, es que se ha creado una política económica que extrae porciones de dividendos de actividades súper rentables, lo que se llama retenciones.
En cambio el modelo de la oposición, es un modelo de actividades primarias, no proclive al desarrollo científico tecnológico y con ello es un modelo no proveedor de mano de obra para todos, lo que hace que crezca la presión de la desocupación sobre los que trabajan, haciendo así bajar los salarios y las condiciones laborales. Es un modelo que deja la casi totalidad de la renta en manos del capital, haciendo que el trabajo en vez de ser un sujeto de derecho, sea un sujeto de uso.
Esto se vio en su actitud frente a las retenciones y en la distribución de las presidencias de las comisiones en Diputados, donde la mesa de enlace, es decir la Sociedad Rural, se quedó con todo.
La seguridad: el actual modelo trata de combatir la inseguridad, pero en paralelo comprende el costado social de la misma, por ello desarrolla todos los mecanismos de inclusión a su alcance.
El modelo de la oposición, es un modelo de mano dura, al extremo que algunos de sus dirigentes e importantes simpatizantes hablan de pena de muerte.
La información: el modelo del gobierno, en cuanto a la información, entiende que esta debe ser universal y cierta, para posibilitar que el individuo, pueda a través de su raciocinio crear su visión de la realidad, lo que le posibilitará interactuar con ella, de allí la ley de medios aprobada.
El modelo de la oposición, es un modelo oligopólico de mensaje único, orientado a formar la conciencia del individuo, según lo deseen y les convenga a los que manejan el oligopolio , sirviéndose descaradamente de esto, utilizando el engaño y las campañas asfixiantes en su provecho.
Esto se ve prendiendo el televisor y viendo los canales del oligopolio y en la actitud que tuvo la oposición frente a la ley de medios.
La educación: el modelo defendido para el Frente Para la Victoria, apunta a satisfacer el derecho a la educación de todos como medio de engrandecimiento del país y de posibilitarle a todos oportunidad de progreso.
La oposición, tiene una idea selectiva y de clase, frente a la educación, incentivando la educación privada de una elite, dejando a la masa del pueblo sin acceso a ella, convirtiendo a éste en mano de obra barata y obediente.
Basta observar el tratamiento que se le da a este tema, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde se desfinancia la educación pública y lo hecho por López Murphy que quiso privatizar la educación universitaria.
La salud: el actual modelo en ejecución cree que todas las personas tienen igual derecho ante la vida y la muerte. De allí la construcción de hospitales públicos a lo largo y ancho del país. El plan REMEDIAR, los genéricos, la reestructuración y saneamiento del PAMI, etcétera.
El plan de la oposición, apunta a dos saludes, una para los ricos y otra para los pobres, esta última desfinanciada. Esto se vio cuando eligió a los intereses de los poderosos sojeros y dejó de lado la construcción de un gran número de hospitales para el pueblo, cuando se votó la resolución 125, que entre otras cosas perjudicó a los pequeños productores.
La ancianidad y la niñez: el modelo peronista en esto tiene como definición, que el gobierno se tiene que hacer cargo de la ancianidad y la niñez, de allí que se haya jubilado a un millón y medio de personas que no alcanzaban a cubrir los requisitos jubilatorios y que se haya dado movilidad a las jubilaciones. Y también es muestra de este hacerse cargo, la asignación universal para la niñez.
El modelo de la oposición, es un modelo liberal, cuyo apotegma es: “Que cada uno se haga cargo de sí mismo”.
Por eso se oponían a la nacionalización de las AFJP, que posibilitó, entre otras cosas, la asignación universal a la niñez y la movilidad jubilatoria.
La justicia: el modelo de FPV cree que la justicia debe ser justa e independiente, de allí que haya hecho la actual Corte Suprema, pero todavía no puede extender esto a los jueces menores, que son, en una gran proporción, rémoras del pasado.
La oposición cree en una justicia para los poderosos y una injusticia para los débiles, esto se ve cuando usa las rémoras del pasado, para judicializar la política, en perjudico del pueblo o para beneficiar a una súper empresa de cable en detrimento de sus abonados, convalidando un aumento injustificado y no autorizado.
La contención social: el modelo que encabeza la Presidenta se basa, para este tema, en que “donde hay una necesidad hay un derecho”, de allí los innumerables planes sociales de contención en ejecución.
El modelo de la oposición, descree de esto, y cree que esto es clientelismo. Esto se ve hoy plasmado cuando dicen que hay que eficientizar el gasto. Que traducido, quiere decir, anular todos los planes y con ello la contención social, por eso quieren anular el DNU, y pagar la deuda con el sufrimiento de la gente.
El hábitat: el modelo justicialista hace honor a su creador, uno de los primeros presidentes ecologistas del mundo, de allí su apoyo manifiesto a la cruzada de Gualeguaychú y la lucha contra el glifosato sojero y el monocultivo.
El modelo opositor, se pone de rodillas frente a los grandes capitales contaminadores. Esto está a la vista cuando se oponen a los ambientalistas de Gualeguaychú y apoyan el monocultivo sojero, pretendiendo extenderlo.
El desarrollo: el modelo imperante, sabe que para alcanzar el pleno empleo, digno y bien remunerado, el camino es el desarrollo y a esto apunta con innumerables acciones, como por ejemplo la incorporación de las Fuerzas Armadas a planes de desarrollo para la defensa, y el medio ambiente, también esto se corporiza en el impulso, a las PYMES, a la ciencia y técnica, a la protección de nuestra industria y a la búsqueda del abaratamiento de los créditos.
Además impulsa este desarrollo con obras de infraestructura usinas atómicas hidroeléctricas, térmicas, eólicas, caminos autopistas, puentes, destinos aéreos promocionados, subvenciones a los combustibles y al transporte, asociaciones para el desarrollo y para mantener el nivel de empleo, etcétera.
La oposición, en cambio, trata de frenar el desarrollo, por ejemplo intentando destruir los DNU del Fondo del Bicentenario, que abaratarían el crédito y bajarían el riesgo país.
Podría seguir desarrollando temas, porque lo realizado por el actual gobierno es mucho y bueno y lo mostrado por la oposición también es mucho, pero malo.
El pueblo es esto lo que tiene que evaluar, para ello hay que explicárselo, por ello el desafío del ahora es para los que se dicen nacionales y populares, ponerse las alpargatas e ir a gastarlas para contarle estas cosas al pueblo.
La fuerza la dará la búsqueda de la felicidad plena, porque no hay nada que pueda hacer más feliz a una mujer o un hombre que haber participado de una gesta patriótica, para hacer feliz a su pueblo, porque ella o él son también parte del pueblo y no se puede ser feliz plenamente rodeado de sufrientes que no lo son. |