El país se incendiaba allá por el 2001, bajo la tutela de ese lentísimo presidente Frenando de la Duda. Pero el hombre no acusaba impactos de los saqueos, las muertes, el descontrol, la inflación y otras yerbas, porque sus hijos Aíto y Antonito le aseguraban que todo está bajo control.
La versión local en la localidad bonaerense de Rojas del ex mandatario radical es otro hombre de su mismo partido, pero curiosamente electo por el peronismo, Eduardo Quiri, quien heredó el mando de esa comuna al asumir el justicialista Norberto “Chano” Aloé como diputado provincial por el kirchnerismo.
A Quiri, considerado un hombre bueno pero inútil, la intendencia le cayó como peludo de regalo y está desorientado como perro en cancha de bochas, y en ese marco, Mariano y Lucas, sus dos jóvenes vástagos son sus principales asesores y lo hacen equivocarse permanentemente.
Mariano es ingeniero y va a estar a cargo de realizar la obra de gas natural domiciliario en la pequeña localidad de Rafael Obligado (aprovechamos el vínculo familiar para hacer negocios gracias a papá), y Lucas cobra un suculento sueldo como secretario privado de Quiri, pero quienes lo conocen aseguran que “es un pobre pibe que no sabe dónde está parado y de política no entiende nada”.
El panorama en Rojas es desolador: los municipales reclaman aumentos de sueldo luego de paro tras paro, el Concejo Deliberante no aprueba los aumentos de tasa y las arcas de la comuna están fundidas, los barrios están repletos de basurales y de pastizales, y el hospital municipal no brinda la atención necesaria.
Mientras esto sucede, el municipio es un descontrol, donde cada funcionario hace lo que quiere, y prueba del enojo de algunos es el hecho de que el secretario de gobierno de Rojas, Edgardo Vilar, pegó un portazo el martes pasado y estuvo dos días sin ir a trabajar.
El enemigo de Vilar es Jorge Azaretti –ex hombre fuerte de Aloé y ahora aliado de Quiri-, a cargo del área de Servicios Urbanos, quien pretende ocupar el puesto del primero de los nombrados, entonces en las sombras elucubra estrategias para voltear a Edgardo, famoso por colocar a sus amantes como empleadas de la comuna.
Azaretti recibe órdenes del ex intendente Aloé –muy mal de salud- a través de su hija Virginia, quien culpa a Vilar y su soberbia por la mala perfomance del justicialismo gobernante en las pasadas elecciones.
Dicen que Azaretti junto al presidente del PJ local, Jorge “Pollo” Zamponi son quienes toman las decisiones más fuertes en la ciudad de Rojas, junto con los dos hijos del De la Rúa rojense. Un cuarteto que de cordobés no tiene nada, pero que sí se parece a los Cuatro Fantásticos, vaya uno a saber porqué. |