Por Carlos Villota Santacruz, corresponsal de NOVA en Colombia.
Un tsunami político de 9.9 grados se originó en Colombia este lunes, luego que la Corte Constitucional frenará la posibilidad que el presidente Álvaro Uribe Vélez pudiera acceder a una nueva candidatura, amparado en un referendo de origen popular.
Así se desprende por el comportamiento al interior de los diversos movimientos oficialistas y de oposición en las últimas horas, que incrementaron sus mensajes publicitarios en radio, prensa y televisión, al igual que reuniones con sus partidarios en los 32 departamentos del país.
El efecto pos-Uribe se sintió el pasado sábado, cuando el Consejo Comunal de Gobierno fue suspendido por el jefe del Estado antes de la seis de la tarde.
“Un hecho inusual, si se tiene en cuenta que este ejercicio ciudadano se extendía hasta altas horas de la noche. El número de asistentes no superó las 250 personas”, dijo a NOVA un asesor del gobierno.
Confirmado el nuevo escenario en torno a la administración Uribe, en las primeras horas de este lunes, se conoció una encuesta donde se le preguntó a los colombianos: ¿por quién votaría, sin la presencia del jefe del Estado en la carrera presidencial? El resultado arrojó una favorabilidad del 23 por ciento por el ex ministro de Defensa, Juan Manuel Santos; un 11 por ciento por el senador de oposición del Polo Democrático Alternativo, Gustavo Petro; un 9 por ciento por el director de Cambio Radical, Germán Vargas Lleras; y el ex alcalde de Medellín, Sergio Fajardo.
El sondeo de opinión deja en evidencia una polarización entre las fuerzas a favor de Uribe y quienes rechazan su política de Seguridad Democrática.
Además, el fallo de la Corte Constitucional de revocatoria del referendo dejó abierta la puerta -a la investigación de 86 congresistas que votaron la iniciativa- sin los requisitos de ley.
En otras palabras -es posible a futuro- una eventual pérdida de investidura de los representantes transfuguistas, facilitando de paso la elección el nuevo fiscal general de la Nación y dejando por el piso la posición del procurador Edgardo Maya, quien, en el mes de enero, dio luz verde al referendo reeleccionista.
En este sentido, el representante del Polo Democrático, Germán Navas, anunció a NOVA que solicitará al ente acusador, en su calidad de denunciante del proceso legislativo del referendo en la Cámara, que se reabra la investigación contra los promotores de la iniciativa por la violación de los topes con la cual, a su juicio, se vulneró la transparencia de su estudio y votación.
En ese complejo escenario político y a menos de 14 días de las elecciones que definirá una nueva composición del Congreso de la República, este primero de marzo se celebran dos años del operativo que terminó con la muerte del guerrillero de las FARC, Raúl Reyes, y 26 personas en la frontera colombo-ecuatoriana.
La acción militar originó una alta tensión entre Quito y Bogotá, que apenas comienza a restablecerse. Sin embargo, su efecto en el comercio entre los dos países provocó en el Puente de Rumichaca -punto de encuentro entre Ipiales y Tulcán- movimientos ciudadanos y hasta la presencia del cantante “Juanes”, para bajarle la temperatura a las relaciones diplomáticas.
En ese contexto, desde Montevideo, Uribe en diálogo con con este medio recordó que “se ha colocado el primer huevito” frente a la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico y la delincuencia común. “Mi generación no ha tenido un minuto de paz. Se requiere continuar enfrentando con decisión y bajo la institucionalidad del Estado a los grupos al margen de ley”, indicó.
Lo cierto, es que el tsunami político colombiano tocó hasta el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien fue acusado por la prensa española de patrocinar a la ETA y a la guerrilla de las FARC.
Una noticia, que de acuerdo con los analistas internacionales consultados por NOVA deja en evidencia que sin la presencia de Uribe en la geopolítica de Sudamérica, se comienza a gestar una presión al gobierno de Chávez para evitar que se permanezca en el poder de manera indefinida.
Incluso, la situación “caraqueña” fue objeto de debate por parte de los precandidatos del partido verde a la presidencia de la República: Enrique Peñaolsa, Antanas Mockus y Luis Eduardo Garzón.
Los llamados “tres tenores” se autocalificaron como la mejor opción para suceder a Uribe a partir del próximo 7 de agosto. “Todo por cuenta, que su propuesta no es agresiva. No es caudillista, sino el producto del ejercicio de una construcción de partido a partir de un gran consenso ciudadano”.
En el debate, el ex alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, sostuvo que el enemigo de Chávez es el mismo Chávez. Una afirmación, que antes del pasado viernes, antes del fallo de la Corte Constitucional, no hubiese calado tanto en la opinión pública, quién ahora ven en el mandatario venezolano, a un hombre con un amplio sentimiento “anticolombianista”.
Así las cosas, todo puede pasar en el proceso electoral de este país de 44 millones de habitantes. Por ejemplo, Noemí Sanín tiene el apoyo del abogado laboralista Oscar Iván Palacio; Juan Manuel Santos del líder comunitario de New York, George Castro; Álvaro Leyva del ex precandidato a la Alcaldía de Bogotá, Luis Fernando Rosas; Gustavo Petro de estudiantes inconformes al gobierno de Uribe y los “tres tenores”, a ciudadanos en proceso de formación política.
La pregunta es: ¿quién ganará las elecciones?. Si las fuerzas “uribistas”. Las fuerzas de la oposición. Los abstencionistas. El voto en blanco. O quienes persisten en tener vínculos con los grupos paramilitares, la guerrilla y organizaciones al margen de la ley. |