CAPITAL FEDERAL, Agosto 09 (Agencia NOVA) El nombre del ahora ex director ejecutivo del Organismo de Control de Concesiones Viales (OCCOVI), Claudio Uberti, que hasta hace cuatro días prácticamente nadie conocía, se ha vuelto famoso, y no precisamente de la mejor manera: era el hombre que acompañaba al empresario venezolano Guido Alejandro Antonini Wilson, quien tras pisar suelo argentino en un vuelo privado contratado por Enarsa, en la madrugada del pasado sábado, pretendió ingresar al país una maleta con 800 mil dólares en efectivo, sin haberlos denunciado previamente.
En un operativo coordinado por la Policía de Seguridad Aeroportuaria –que lidera el intachable Marcelo Saín–, la Aduana y Migraciones, se pudo conocer finalmente que lo que Antonini Wilson traía no eran “libros”, como manifestó ante una pregunta del personal del Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery, sino fajos de billetes de dólares.
Ante este escándalo, que comenzó a tomar magnitud pública el lunes por la tarde-noche, la decisión del Gobierno fue clara: separar a Uberti.
Hasta aquí, escuetamente, la realidad de los hechos sucedidos en el pasado más reciente (click para ampliar), pero ¿de dónde salió Claudio Uberti?
Uberti nació en un pequeño pueblo del sur santafesino –ubicado al límite de la frontera con la ciudad bonaerense de Colón–, llamado Wheelwright, donde cursó sus estudios primarios.
Apodado “Pachi”, al terminar la primaria se mudó hacia Colón, donde inició y completó la secundaria. En 1975 terminó sus estudios con el título de bachiller con orientación pedagógica, tiempo que compartió con la colonense Nora César, hoy diputada nacional por la provincia de Buenos Aires del Frente por la Victoria.
Un año después, en 1976, decidió viajar a Rosario, donde al poco tiempo comenzó a compartir su vida con una mujer, y junto a quien protagonizó un hecho que quedó en la nebulosa más absoluta, pero que a la larga terminaría cambiándole la vida: según testimonios brindados a Agencia NOVA por quienes conocieron a Uberti, tras una discusión de pareja el ahora ex funcionario nacional la habría empujado desde el quinto piso del departamento que ocupaban.
El hecho, de características criminales, no llegó a mayores debido a que la mujer –de quien se resguarda su identidad– salvó su vida al caer sobre un toldo ubicado a la altura del primer piso.
Debido a ello, Uberti se separó y dejó su vida santafesina para mudarse al sur, más precisamente a Santa Cruz, donde conoció a quien sería su jefe: Julio De Vido.
Desde su llegada a tierras patagónicas, tan drástico fue el cambio en su estilo de vida que quienes lo conocían manifestaron que “a principios de los ’80 volvió de paseo a Colón, manejando un auto importado, y ostentando la importante mejoría que se había ganado”.
Uberti, quien este jueves debió renunciar a la titularidad del OCCOVI, estuvo a punto de ser embajador en Venezuela –la pulseada le fue ganada por la ex diputada nacional Alicia Castro–, país con el que mantenía un fluido contacto ya desde su estancia en Colón, cuando como vendedor de maquinaria agrícola le suministraba sus productos a aquel país caribeño.
En los últimos tiempos, antes del escándalo, Uberti jugaba políticamente, y lo hacía apoyando la candidatura a intendente de Wheelwright del postulante del Frente para la Victoria, José Alberto Tomey, un conocido médico de la ciudad, ex compañero suyo de secundaria.
Hacia Wheelwright viajaba seguido Uberti, porque había prometido la construcción y posterior entrega de viviendas y demás obras para la ciudad, aunque su función era la de monitorear y controlar el estado y el cumplimiento de las concesiones en el área vial en las que el Estado participaba.
Como corolario de esta historia, queda una sospecha: ¿Será el hermano de Claudio Uberti quien ganó la concesión para el mantenimiento de las rutas que unen a las ciudades bonaerense de Pilar y santafesina de Venado Tuerto? (Agencia NOVA) |