LA PLATA – BUENOS AIRES, Abril 13 (Por Juan Marcelo Zilla de la Redacción de Agencia NOVA - marcelozilla@agencianova.com) “La lleva Messi, gambetea a uno, va a tirar, tiró…” En vez de sudar la camiseta en cualquier potrero, los chicos modelo 2007 prefieren emular a sus ídolos del fútbol en la PlayStation, apasionándose entre las cuatro paredes de un cyber o en la oscuridad de sus livings. Mientras, las chicas eligen qué mensaje de texto responder, para dar así una solapada señal de que “tienen onda” con él.
“Salí un ratito pero dejé el Messenger en `vuelvo enseguida´, todo el día estoy conectada, en este momento alguien me está hablando, ¡seguro!”, cuenta risueña Pamela, una rubia que apenas entrada en la adolescencia suena desenvuelta y llamativamente arreglada para un martes a la tarde en el centro platense.
El temor a llamar a la chica que les gusta ya dejó de ser un obstáculo para los pibes, ya no más intimidantes `hable´ del padre al otro lado del teléfono; hoy día, tienen la posibilidad de tantear el terreno en la mensajería instantánea de Internet o ir directamente a las fuentes: el 95 por ciento de los adolescentes entre 13 y 19 años tienen su propio teléfono celular. Ya no más bicicletas o pelotas en el Día del Niño, la abrumadora mayoría quiere un “celu más copado”.
Definitivamente han quedado atrás en el convulsionado mundillo de cualquier metrópoli argentina juegos como la escondida, la mancha, la bolita, la rayuela, el elástico o las muñecas. El bombardeo tecnológico que implican las relaciones en esta era hipercomunicable trae consigo, vaya paradoja, un encapsulamiento social alarmante y numerosas dificultades a la hora de las relaciones cotidianas con los pares.
“En cinco minutos bajo algo de Internet y la de geografía se va a cagar”, brama un desgarbado alumno de escuela privada, mientras saborea su almuerzo por la calle, un paquete de snacks, y busca complicidad en su compañero, un colorado repleto de acné: “¡Más vale! Es una boludez…! Lo logra.
Ya no más enciclopedias, ni bibliotecas ni siquiera diccionarios y hasta el Encarta quedó arcaico; el mundo googlelizado aporta todas las soluciones al estudiantado de hoy, lo que hace elevar al máximo la agudeza de los profesores y maestros, en pos de evitar el infinito reciclaje de material deambulante en la red de redes.
En ese sentido, Alejandra Bello, docente secundaria, relató ante Agencia NOVA que “en los últimos años se nota un alarmante crecimiento de la `ley del menor esfuerzo´; si una exige un poquito más del alumno, es una dictadora”.
“Se tratan de suplir los clásicos deberes del hogar por tareas en clase más enriquecedoras, ya que predomina la manía de `copiar y pegar´, sin un mínimo de indagación personal”, continuó la profesora sobre una galopante tendencia siglo XXI.
De acuerdo a una encuesta de este medio, 9 de cada 10 alumnos secundarios de La Plata no saben cuando es el Día de la Tradición, aunque 6 de ésos mismos tiene muy en claro que fecha se conmemora Halloween en Estados Unidos. Pocos saben quien es el Vicepresidente de la Nación, pero todos tienen la data de quien se va de Gran Hermano.
El chateo hizo sucumbir al cosquilleo de los malones y el disfrute de los chizitos ya no aguarda hasta algún cumpleaños; los pibes basan su dieta semanal en chatarra envasada y la gaseosa dejó de ser un gusto de fin de semana para convertirse en gravamen cuasi obligatorio.
De aquí a no muchos años, Argentina seguirá el rumbo primermundista de una prole entera de niños obesos. Sedentarismo y malos hábitos alimenticios se conjugan para lograr tan preocupante marca.
Al caer de la tarde un viernes cualquiera, cientos de adolescentes ostentan en la céntrica esquina de 8 y 50 sus últimos teléfonos celulares con reproductores de mp3, se sacan fotos para “postear” en sus fotologs, lucen sus última ropas de marca y hablan de nada, la cuestión es hacerse ver; al mismo tiempo, en la otra vereda, un chiquito revuelve en un montón de basura para hallar cartones, su padre lo espera en el carro, los dos miran al ensimismado grupo. Todos ven el contraste de los tiempos que corren.
El boom de la construcción con torres en barrios de casas bajas, el infernal crecimiento del parque automotor y el inexorable cambio climático dejarán un mundo algo agresivo en las grandes ciudades. Los adolescentes de hoy serán los que tengan en sus manos el futuro, éste llegó hace rato, pero ellos están en `no disponible´. (Agencia NOVA) |