LA PLATA-BUENOS AIRES, Diciembre 13 (Por Marcelo Zilla, de la Redacción de Agencia NOVA) Un día de 1998, me llama Darío Grandinetti, gran amigo y actor, fanático seguidor de Todo con Afecto, y me comenta que iba a inaugurar junto a un grupo de amigos un teatro bar, donde quería darle lugar a proyectos alternativos y creía que en el ciclo radial de los sábados había un espectáculo teatral latiendo. Ante mis dudas, me dijo: `No tenés que actuar, tenés que leer y contar´”, rememoró Alejandro Apo sobre los inicios del espectáculo que este viernes culminó su novena temporada de entrañable éxito en el ND Ateneo de Capital Federal.
“Me presentó a Marcelo Sanjurjo, un músico muy dúctil, charlamos y estuvimos muy a gusto, primero dije que no era lo mismo estar en la radio que delante de 300 personas en vivo, cara a cara, pero se dio así y comenzamos con el espectáculo en enero de 1999”, prosiguió el periodista sobre aquél comienzo de “La pelota, un cuento y un abrazo”, devenido en “Y El fútbol contó un cuento” de hoy, pero que en rigor, son clones; la amalgama entre la música, la literatura, la revalorización de épocas pasadas, siempre con el telón de fondo del fútbol como lo que es, una gran parte más de la cultura popular argentina.
En diálogo con Agencia NOVA, este periodista que supo integrar el histórico ciclo Sport 80 en Radio Mitre y que hoy es el comentarista de Víctor Hugo Morales en Radio Continental, puntualizó que su espectáculo “ya recorrió más de 270 ciudades y pasó la barrera de las 420 presentaciones”, con el valor agregado que posee una clara idea de federalización, pues han recalado en pueblos de mil personas o ciudades que las grandes compañías teatrales rehúsan, sin necesidad de anclar en la Ciudad de Buenos Aires.
La llegada al tablado surgió como un desprendimiento del programa radial Todo con afecto, ciclo que surgió “con la idea de hacer un programa que me gustara a mí -dice Apo-, no en el sentido egocéntrico, sino con la música, los jugadores, las situaciones, los relatos”.
En ese momento, hacia 1994, se trató de una arriesgada apuesta, pues a la decisión de dejar de lado las transmisiones del fútbol de ascenso, debía traer un producto superador. El embrión fue Todo el verano en un día, y luego “con la inestimable banca de Roberto Mantinian, director en ese momento de Radio Continental, y Víctor Hugo Morales, quien me ayudó y apoyó en el nuevo emprendimiento se logró asentar el producto de Todo con afecto”, señaló el comunicador.
Una propuesta que ganaba adeptos de ese fútbol nostálgico, sumó mujeres que poco y nada entienden del irracional balompié, y que no dejó de lado a los pibes, pues les hizo conocer más de quienes antes de ser el nombre de una tribuna o un estadio, fueron escribas de las páginas que hicieron grande al fútbol argentino.
Fue tal la fidelidad de la gente con el ciclo sabatino, que se retrata perfectamente con un curioso suceso en el que un oyente intimó a Alejandro Apo y que aquí rememora: “Un día, mi productora, muy preocupada, me acerca una carta documento que había llegado a la radio con una demanda”. Se trataba de una “denuncia” porque Todo con Afecto le había robado a esta persona la siesta de los sábados, y no tenía ese descanso antes que la `Bruja´ empiece a cargosear con la cuestión de salir a pasear.
Tras once años, las tardes del sábado dejaron de ser las mismas cuando desde el 2007 Apo no estuvo con su clásico radiofónico; sin embargo, lo medular del programa fue trasladado a las medianoches de la misma emisora, que propuso ocupar el espacio que dejó libre Alejandro Dolina decantando en Donde quiera que estés. “Hasta hubo gente que se enojó por lo de los sábados”, reconoce el periodista sobre la decisión de la mudanza. ¿Cómo no iba a ser así? Sino, basta volver a escuchar aquel separador de la señora que olía el sábado en el aire, por uno que se va al club, los preparativos de la hija que se probaba jeans para salir, la pizza amasada y un cuento en la voz de Alejo.
Se trocó el “A las puertas del cielo llegaron un día cinco viajeras…”, por la overtura de música clásica que coloca al radioescucha en una tercera silla de la charla de bar con el invitado de la medianoche, posición privilegiada y hasta partícipe del diálogo, que lejos está de ser una mera entrevista. Variará el día, el horario o incluso el nombre del programa, pero la esencia es intangible.
Si hay un relato paradigmático de la audición o de las puestas teatrales, ese es “19 de diciembre de 1971”, de Roberto Fontanarrosa, casualmente el mismo día en que Apo nacía -17 años antes-, donde se narra el increíble rapto del hincha-amuleto de Rosario Central, el viejo Casale, para que asista a la semifinal contra Newell´s en la cancha de River.
Esa histórica jornada, reflejada en el brillante cuento del Negro, con las atajadas de Menutti, el micro embanderado o la palomita de Poy, tuvo un particular correlato cuando una mujer se levantó de su butaca en el transcurso de una función en Mar del Plata, con tal de no estar presente en el momento de esa suerte de apología centralista; en tanto, su esposo, estoico, se la aguantó. Éste, luego, enviaría una carta a la radio, donde narraba su mirada de esa tarde de diciembre. La visión del lado leproso también se convirtió en un clásico, la misiva, retocada por Apo es el texto conocido como “Felicitaciones ingeniero”, un emotivo canto que entrelaza el sueño de una familia laburante por ver un hijo profesional, el hito que puede significar un partido, todo, en un contexto de pasiones que despierta nuestro fútbol, lo que lo hacen, sin duda, el gran fenómeno social del país.
La tiranía
Pocas son las voces que se alzan contra el nefasto establishment que rige el fútbol argentino de hoy en día. El monopolio de la televisión y la cancha embarrada que proponen los designios del vitalicio sillón de la Ferretería del Todo Pasa (atendida por su dueño en calle Viamonte), encuentran en el equipo Competencia de Radio Continental una férrea oposición.
“El futbol show, lo farandulesco, (el árbitro Héctor) Baldassi dejándose llamar `coneja´ por los jugadores en medio de risas, la idea de vender todo, que la escena oficial proponga el living en lugar de la cancha”, son ejemplos que enumera Apo en esta creciente mercantilización que atenta contra la raigambre popular del deporte y que deriva incluso en aristas lamentables, como lo es la generación Play Station, jugadores que, aunque parezca increíble, no les gusta el fútbol.
En esta sintonía, Apo saludó con alegría los recientes campeonatos obtenidos por Lanús y Arsenal de Sarandí, lo que fue una “bofetada” para los “dueños de la pelota”, ya que el despotismo del fútbol se ve entristecido por no poder vender unas revistas más o editar videos alusivos para lucrar a la máxima exponencia.
Así, Alejo insta a “acompañar, a pelearle a este sistema, ayuda ver que no estamos solos”, dice a todas esas voces anónimas que anhelan el verdadero espectáculo dominguero, aunque parezca una utopía, limitar el infinito poder del monopolio, soñar con volver a la disputa de los partidos al unísono, sin necesidad de desdoblar al máximo la fecha para una mayor cantidad de abonos codificados. Volver a todas las conexiones que se pisan para dar información. El sonido ambiente que nos pone alertas adelantando el gol, sin la inmunda transmisión de las tribunas tratando de narrar un partido, que se haga carne como en el tango: ¡Se juega!
“Ya les debe dar asco la plata, la ambición es grotesca, los capos de la TV que se han enriquecido a más no poder van a ser los más ricos del cementerio”, subrayó como corolario.
El libro
Este año apareció de la mano de Alfaguara “Y el fútbol contó un cuento”, un libro que ya va por su segunda edición con relatos que recuperan personajes emblemáticos como los jugadores Martino, Rojitas, Bochini y Maradona; recuerdos memorables: El penal que atajó Roma y consagró a Boca en el ’62, el primer campeonato que ganó Vélez Sarsfield en el ’68 significado por un solitario hincha: Amaro; y anécdotas que reflejan el sentimiento del aficionado, la pasión por la camiseta y el entusiasmo por el más popular de los deportes.
Desde ángulos y perspectivas diferentes, con cálida voz, cada una de las historias reunidas en esta antología abre un espacio para la memoria, el humor y la emoción. Y hacen de este libro el mejor partido para disfrutar del fútbol y de la buena literatura.
El teatro
Tras recorrer el país, “Y el fútbol contó un cuento” despidió el año en el Teatro ND Ateneo. Alejandro Apo, con el músico y cantante de Mar del Plata, Marcelo Sanjurjo, sorprenden con un renovado y nostálgico espectáculo.
Con los cuentos de siempre, las historias de vida, las anécdotas y las evocaciones con la pelota picando siempre cerca, en un encuentro que es un homenaje al fútbol, a la música, a la literatura y a la poesía.
Con el talento del Negro Fontanarrosa, Osvaldo Soriano, Alejandro Dolina, Eduardo Sacheri, las canciones del “Turco” y los cuentos narrados por Apo; con el mensaje de siempre: Que el fútbol no es sólo fútbol, que el fútbol siempre está iluminado por la vida, como es la vida, ni maravillosa, ni extraordinaria, ni cruel: Única. Y que los futboleros no sólo somos personas que hablamos de la pelota y de la jugada sino que también nos involucramos y accedemos a la cultura popular. (Agencia NOVA) |