CAPITAL FEDERAL, Octubre 01 (Agencia NOVA) Este 2007 parece irremediablemente condenado a llevarse el triste rótulo de ser el año en el que la palabra “fraude” volvió a vincularse a la política, y esta repudiada práctica no sólo sobrevuela las provincias de Córdoba y Chaco, sino que también se apoderó de la Asociación Argentina de Aeronavegantes.
En este sindicato, dos semanas atrás debía definirse la nueva conducción, en una elección que venía demorada, ya que después de nueve meses, finalmente un juzgado había devuelto la urna que contenía el voto de los jubilados, la última que faltaba para terminar el escrutinio.
Fue así que los candidatos y abogados de las dos listas que compitieron –la oficialista Verde, que lidera Alicia Castro, y la opositora Celeste–, se dieron cita en la sede de Bartolomé Mitre 1906, de la Capital Federal, para contar los últimos votos y ver quién sería finalmente el elegido para representar a comisarios de abordo, azafatas y auxiliares.
El abogado laboralista León Piasek, en diálogo con Agencia NOVA, remarcó que “luego de cuatro horas, el resultado fue 181 votos para los oficialistas de la lista Verde, y 91 para los Celestes, pequeña diferencia que no lograba revertir la histórica elección de los celestes que, de esta manera, le arrebataban el gremio a la kirchnerista embajadora en Venezuela”.
“Una vez conocido el resultado estallaron los aplausos entre los celestes y empezaron a hacer planes para el festejo. Sin embargo, sindicalistas presentes comentaron que, en forma paralela e increíblemente, sucedió apenas un cruce de miradas alrededor de la mesa y, luego, el diputado nacional Héctor Recalde miró sin pestañear al inspector Aníbal Suárez, del Ministerio de Trabajo. Todo fue en sólo un segundo, en el que también el socio de Recalde, Gustavo Ciampa, y el escribano Antonio Cartañá, ex ombudsman de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se codearon con rostros cargados de tensión”, agregó Piasek.
El letrado remarcó: “Lo cierto es que, como quien lee un libreto, el inspector soltó la sugestiva propuesta: ‘Vamos a recontar los votos porque falta uno’. Así, en menos de quince minutos, la ventaja de los verdes creció inesperadamente hasta superar la cantidad total de votantes. Así ocurrió el milagro y, por obra y gracia del Espíritu Santo, ahora sobraban siete votos y todos eran verdes”.
Cabe agregar que luego estalló el escándalo, pero Recalde y los demás apoderados ni se inmutaron, como sí, en cambio, lo hicieron los escribanos e inspectores presentes, quienes empezaron a palidecer y, cuando los celestes comenzaron a gritar, curiosamente, irrumpió también en forma milagrosa en la puerta la Guardia de Infantería.
En el intento de respetar las formas, Recalde alcanzó a argumentar, entre el griterío, que su trayectoria sindical junto a Hugo Moyano lo habilitaba a participar de elecciones sindicales, mientras otros testigos del fraude, indignados, alcanzaron a preguntarle: “¡¿Y cuándo hay elecciones entre los camioneros?!".
Desde la tribuna celeste, lo más suave que escuchó el laboralista fue "usted tiene una incompatibilidad de funciones evidente, no puede ser diputado nacional y apoderado de la lista Verde y, encima, aparecer avalando semejante fraude".
Al respecto, Piasek enfatizó que “el escándalo fue de tal dimensión que hasta la propia presidenta de la Junta Electoral se habría negado a firmar la segunda acta, al igual que los apoderados de la lista Celeste, quienes masticando su frustración anticiparon nuevas impugnaciones”.
Finalmente, los celestes resolvieron seguir el conflicto por la vía judicial pero, cuando los presentes empezaban a retirarse, sonó un celular y alguien gritó: "Héctor (por Recalde), te llama Alicia". Y todos entendieron de quién se trataba. (Agencia NOVA) |